Demócrito

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Datos principales

Fecha 
1615 h.
Material 
Estilo 
Dimensiones 
102 x 76 cm.

Esquema relacional

Desde la Antigüedad se venía representando a Demócrito como un hombre alegre y risueño como aquí contemplamos. En los primeros años del Barroco existe una especial afición a humanizar todos los temas, incluidos los sacros, y los filósofos antiguos no iban a ser menos. Además, en aquellas fechas la Contrarreforma había rescatado la figura del filósofo presocrático fundador de atomismo, al considerarlo precursor de la concepción cristiana sobre las virtudes y los méritos de quien se ríe de las vanidades humanas. El filósofo aparece en un interior, tras una mesa en la que se aprecian los elementos con los que se identifica: un libro, una pluma y un tintero, tomando entre sus manos un pliego de papel que muestra al espectador. Está representado como un hombre de la calle, plagado de arrugas y con las uñas negras, vestido a la moda del siglo XVI. Dirige su mirada hacia el espectador y sonríe abiertamente, iluminando su gracioso rostro un potente foco de luz que, procedente de la izquierda, penetra en la habitación y resalta las características de los tejidos y la anatomía del personaje, creando una espectacular efecto de claroscuro que sintoniza con el estilo de Caravaggio. La relación de esta figura con la Vista o el Olfato de la serie de los Cinco Sentidos hace pensar a los especialistas que se trata de una obra de esta época.


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