Crucifixión

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Datos principales

Fecha 
1597-1600
Material 
Estilo 
Dimensiones 
312 x 169 cm.
Museo 
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Esquema relacional

La Crucifixión se situaba en el espacio central del cuerpo superior del retablo del Colegio de Doña María de Aragón. A su lado estaban la Resurrección y la Pentecostés, mientras que en el cuerpo inferior se encontraban la Anunciación, el Bautismo y la Adoración de los pastores. El conjunto de las pinturas expresaba el doble propósito de la fundación: velar por la salvación del alma de la fundadora y preparar a los jóvenes que iban a emprender la carrera de predicador. Doña María de Aragón y el beato Alonso de Orozco - fundadora de la institución y su consejero espiritual, respectivamente - vieron recogidos sus deseos al ser elegido El Greco como realizador del conjunto por Jerónimo de Chiriboga, albacea testamentario de la noble dama. La escena está estructurada a través de dos triángulos: uno, formado por la base del lienzo y la cabeza de Cristo, y otro inverso, organizado por el madero transversal y la base de la cruz. En ambos triángulos se insertan las figuras, presididas por el Crucificado como eje de simetría. A su derecha se encuentra la Virgen y a su izquierda San Juan Evangelista, formando una Deesis típica del arte bizantino. La Magdalena se sitúa a los pies de Jesús, mientras que tres ángeles completan el espacio. Uno de ellos recoge con sus manos la sangre que brota del costado de Cristo, aludiendo a la Eucaristía. El otro recoge el agua de sus heridas, igual que hacen el tercero y la Magdalena. Mientras que las figuras que integran la Deesis es muestran serenas, las demás crean violentos escorzos, especialmente el ángel que se encuentra a los pies del Salvador, en un movimiento de clara inspiración manierista. La desproporción entre las figuras también es destacable, surgiendo esos personajes estilizados con un canon de uno a nueve - la cabeza es la novena parte del cuerpo - tan habituales en el candiota. Respecto al color, continúa con su gama tradicional, empleando azules, rojos, verdes y amarillos. De esta manera mezcla las tonalidades de la Escuela veneciana con las empleadas por los manieristas romanos. Sobre el fondo oscuro destacan las figuras fuertemente iluminadas por un foco procedente de la izquierda, sobresaliendo la serenidad y tranquilidad del cuerpo de Jesús - cuyo perfecto modelado resalta su lividez - clavado a la cruz con tres clavos y portando un diminuto paño de pureza. La perspectiva de "sotto in su" empleada responde a las exigencias de ser contemplada la escena desde abajo.


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