Cristo y la mujer adúltera

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Datos principales

Fecha 
1621
Material 
Estilo 
Dimensiones 
98 x 122 cm.

Esquema relacional

Desarrollo

Giovanni Francesco Barbieri es más conocido por El Guercino, es decir, "el bizco", en alusión a este defecto en los ojos. Pero ello no le impidió convertirse en un excelente dibujante y colorista, del que Carracci opinaba que era "un prodigio de la naturaleza, un milagro". Sus influencias fueron precisamente éstas, Carracci, y los venecianos, de quienes aprendió el color. Como pintor narrativo, su preocupación radicaba en las pasiones, los conflictos. Uno de ellos, tomado del Evangelio de San Juan, es el que aparece ante nosotros. Estando Jesús en el Templo, los escribas y fariseos llevarón ante Él una mujer acusada de adulterio. Le pidieron que emitiera un juicio, pues la ley establecía la muerte por lapidación, a lo que Cristo no respondía, sabedor de que podrían acusarle de usurpación de la autoridad. Ante su insistencia, se alzó y dijo: "Aquél de vosotros que esté libre de pecado, que le arroje la primera piedra". Avergonzados, se retiraron, dejando a la mujer con Jesús. A ella, a la vista de la retirada de los fariseos, ya que no había sido condenada, le dijo: "Yo tampoco te condeno. Vete, y no peques más". La cuestión se plantea a través de los gestos de las manos. Esta caracterización del ánimo, de la espiritualidad a través de los gestos, que diferencian a cada uno de los personajes, influirá en autores coetáneos como Nicolas Poussin. Además de ser un pintor de evidente dramatismo, el Guercino es un excelente pintor barroco, preocupado por el juego de las luces y las sombras.


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