Cristo en el monte de los Olivos

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Datos principales

Autor 
Fecha 
1629
Material 
Estilo 
Dimensiones 
282 x 235 mm
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Esquema relacional

Por desgracia, este dibujo se ha conservado, ya desde el propio siglo XVII, partido en dos. Puede apreciarse la banda de unos milímetros con que ha sido restaurada la unión. Es un dibujo atípico dentro de la obra de Poussin, y con escasos referentes dentro del tratamiento que de este tema hacen los pintores del Barroco. Realizó otros dibujos sobre el asunto, como Cristo en el huerto de Getsemaní, tomado, en este caso, del Evangelio de San Lucas. Acompañado de los discípulos, Cristo se retira a orar al monte de los Olivos en la noche de su Pasión. Conocedor de su destino en la Cruz, Jesús reza a Dios para que se cumpla su voluntad. En esto, se le aparece un ángel bajado del cielo para confortarle. Tras la oración, Cristo se acerca a los Apóstoles, a los que haya dormidos, tal y como los ha plasmado Poussin. Sin embargo, se aparta el artista de la interpretación iconográfica tradicional, y del propio texto, que representan a Cristo arrodillado, mientras que aquí aparece tumbado, lo cual es inusual, y sin nimbo que lo identifique. Es, más que nunca, un humano angustiado por su destino. La figura sin alas junto al ángel, ha sido interpretada como una personificación alegórica de la Iglesia. La sobriedad de la escena, el tono azulado propio del papel, que refuerza el sentimiento de nocturnidad, el propio gesto de Cristo, hacen de ésta una obra maestra del dramatismo clasicista barroco, expresado no en grandes escenas sino en la propia emoción espiritual.


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