Cristo crucificado con dos orantes

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Datos principales

Fecha 
1577-80
Material 
Estilo 
Dimensiones 
250 x 180 cm.
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Esquema relacional

Todos los Crucificados que pintó El Greco tienen su precedente en esta espectacular imagen, procedente casi con seguridad del convento de monjas jerónimas de la Reina en Toledo, donde es citado por Palomino y Ceán. El magnífico Cristo aparece en el centro del lienzo, como si se tratara del eje de simetría. A sus pies encontramos dos figuras, un clérigo y un seglar. Se han apuntado diversas hipótesis sobre la identidad de ambos personajes, sin encontrar hasta hoy la solución. Podría tratarse de personalidades relacionadas con el convento de jerónimas antes citado. Jesús eleva su mirada hacia Dios Padre; aún está vivo y arquea su figura en un acentuado escorzo, resultando una imagen típicamente manierista. Sus proporciones son relativamente normales - si las comparamos con los "gigantes" que Doménikos pintará más tarde - destacando el modelado y el dibujo, semejantes al San Sebastián de Palencia. La estilización de Cristo contrasta con el realismo de los orantes, mostrando sus amplias figuras con enorme autenticidad. Ambos elevan la mirada hacia Jesús, unen las manos en actitud de orar el clérigo y dirige la mano derecha al corazón el seglar. Con estas figuras se puede dar por inaugurada la faceta de retratista de Doménikos en Toledo, de igual manera que había hecho en Roma - destacando los retratos de Giulio Clovio y el Soplón -. El fondo del paisaje tormentoso unifica el conjunto de manera efectiva, como recuerdo de lo aprendido por el pintor de la Escuela veneciana. La espiritualidad que emanan las escenas de El Greco motivaría la amplia demanda de cuadros entre los nobles y clérigos toledanos, deseosos de encontrar un artista que satisficiera sus necesidades artísticas y espirituales.


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