Cristo crucificado

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Datos principales

Fecha 
1675-80
Material 
Estilo 
Dimensiones 
71 x 54 cm.
Museo 
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Esquema relacional

La figura de Cristo muerto será muy habitual en la iconografía barroca española. Murillo realizó varias versiones en las que -al igual que hicieran Zurbarán, Pacheco o Velázquez- se recorta sobre el fondo oscuro la imagen del Crucificado, iluminada por un potente foco de luz que resalta su podoresa anatomía. Cristo tiene tres clavos y la casi ausencia de sangre es una nota característica, alejándose del dolor para resaltar la importancia del momento en el que la Humanidad es redimida por el sufrimiento del Salvador. La sensación atmosférica conseguida gracias a la pincelada rápida y el impresionante efecto lumínico, sitúan esta obra en los años finales de la producción del maestro. Según Mayer estaría inspirado en el Cristo crucificado que Van Dyck pintó para la iglesia de Dendermonde. Posiblemente comprado por la esposa de Felipe V, doña Isabel de Farnesio, figura en su colección en 1746, apareciendo documentado tres años más tarde en el Palacio de Aranjuez desde donde fue trasladado al Prado en 1818.


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