Cristo abrazado a San Bernardo

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Datos principales

Fecha 
1625-27
Material 
Dimensiones 
158 x 113 cm.
Museo 
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Esquema relacional

El Barroco español recibió la impronta del Naturalismo tenebrista muy tempranamente. El autor de este lienzo, Francisco Ribalta, vivía en Valencia, uno de los puertos más importantes del Mediterráneo, por lo que pudo conocer de primera mano los lienzos tenebristas que el Españoleto enviaba desde Nápoles. El cuadro muestra, en el mejor estilo de Caravaggio, un milagro de la vida de San Bernardo, que es el momento en que una efigie de Cristo, a la cual el santo rezaba desconsolado, se desclava de la cruz para abrazar y consolar al santo varón. Ribalta emplea una paleta de contrastes acusados. La estancia es muy oscura, diluida en pardos negruzcos que impiden apreciar las dimensiones o el mobiliario de la celda del monje. Esto sugiere una anulación del espacio que favorece la manifestación milagrosa de la divinidad, lejos de cualquier referencia terrenal. El punto de atención lo destaca un potente foco de luz, algo lateral y cenital, que incide directamente sobre el cuerpo desnudo de Cristo y el rostro arrobado del santo. Este destello conduce la mirada al centro de la acción del cuadro, el gesto tierno de Cristo. La luz, de color artificial, como procedente de velas, amarillea las pieles y aplana los cuerpos, que aparecen casi sin volumen y recortados con nitidez contra el fondo oscuro. El marco atrapa a las figuras, de anatomías realistas, como si estuvieran basadas en modelos humanos, de tal manera que los cuerpos parecen desbordar el marco y adquieren por ello mismo una dimensión monumental, apropiada para el hecho sobrenatural que el fiel contempla en privado. La referencia más directa de este cuadro está en la obra de Zurbarán, algo posterior, y que no podrá explicarse sin un precedente tan obvio como el que Ribalta ofrece.


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