Condesa Spencer y su hija Georgiana

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Datos principales

Fecha 
1760-61
Material 
Dimensiones 
122 x 115 cm.

Esquema relacional

Tras estudiar en Italia, donde se puso en contacto con los grandes maestros del Renacimiento, Reynolds regresó a Londres para revolucionar la retratística británica, heredera aún de Van Dyck. La gran novedad de Reynolds la encontramos en su capacidad para ampliar las fórmulas retratísticas a diferentes extractos sociales, sin limitarse en exclusiva a la aristocracia. A pesar de esto, resulta lógico considerar que serán los miembros de esta clase social los que encargarán un mayor número de retratos al maestro.En este lienzo que contemplamos sintetiza su facilidad para retratar a niños y a mujeres, interesándose tanto por la expresividad de sus modelos como por los elegantes vestidos y objetos que decoran sus hogares. La condesa aparece en pie, sosteniendo a la pequeña Georgiana que se ha subido a la mesa, acompañando a las dos damas un perrillo de lanas que simboliza la fidelidad. Las figuras se recortan ante un oscuro cortinaje que permite contemplar en la zona de la derecha un celaje con un árbol, iluminados por una luz crepuscular en sintonía con Tiziano, luz que se extiende a toda la composición.Las miradas de las dos modelos resultan tremendamente expresivas pero el espectador posiblemente se sienta atraído por el detallismo de los encajes, las calidades táctiles de las telas o de la mesa y la elegancia que rodea a los dos aristócratas. Tras la llegada a Londres de Gainsborough, Reynolds incorporó a sus trabajos efectos de mayor inmediatez de los que todavía carece esta obra.


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