Conde de San Segundo

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Datos principales

Fecha 
1533/35
Material 
Dimensiones 
133 x 98 cm.
Museo 
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Esquema relacional

El autor de este óleo se caracteriza por su Manierismo extremo, que le lleva a superar ampliamente en sus obras las leyes de la perspectiva o la proporción. En este caso, sin embargo, el genio del pintor se ve sujeto a la necesidad del cliente, que pide un retrato. El estilo exaltado de Parmigianino se ve de esta manera contenido por las normas de la fidelidad al retratado. Aun así, no puede desprenderse de ciertos rasgos personales. El modelo aparece algo deformado en altura, mucho más estilizado de lo que la proporción de su cuerpo haría suponer. La desproporción en beneficio de la estilización se ve mucho más acentuadamente en la pequeña escultura que está a su derecha. El modelo está ricamente ataviado, con una capa ribeteada en pieles y unas calzas de seda con acuchillados. Otro signo de su poder es la espada, de la cual tan sólo asoma el puño. Este rasgo, junto a los libros que se apoyan en el alféizar de la ventana, le convierten en el hombre de armas y letras que el Renacimiento idealizó. Tanto la pose como la actitud del conde son sumamente elegantes y distanciadas del espectador. El conde mira a lo lejos con los ojos entornados, con un gesto muy serio. La mano, de largos y finos dedos, se apoya suavemente en su cinturón. La figura, pintada en tonos muy cálidos y oscuros, se recorta contra un dosel de fondo, que hace las veces de telón impidiendo que la mirada se desvíe del personaje, excepto en aquel punto en que la distracción añade información sobre la personalidad del noble: su afición a la lectura y al coleccionismo de arte.


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