Catedral Vieja de Salamanca. Retablo

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Datos principales

Autor 
Fecha 
1435-47
Material 
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Esquema relacional

Cuando hablamos del retablo de la Catedral Vieja de Salamanca, no hay duda de que nos encontramos ante un conjunto monumental que se va plegando a la curvatura del ábside central donde se encuentra el altar mayor, de manera que cubre por completo la exedra, hasta llegar a la línea de separación con el cuarto de esfera de la cubierta. Al forrar de este modo los muros, se ciegan los tres ventanales que daban luz al presbiterio, convirtiendo en una zona oscura lo que en origen estaba mejor iluminado. Tales condicionantes colaboran a determinar la sencillez de la forma general. Son once las calles y cinco los pisos, aunque en los dos inferiores se abre un hueco que no sabemos con seguridad cómo se llenó. Se entiende que se ocupaba con algún sagrario o mueble similar, pero en la base sobre la que hoy se apoya la Virgen de la Vega, no pensada en origen para tal lugar, se ha descubierto, al hacer la recientísima restauración, un mecanismo giratorio. Este amplio vano disminuye en dos el total de las posibles tablas del conjunto que consta, por tanto, de 53. La lectura se hace de abajo arriba y de izquierda a derecha. Además, sobre un bancal de escasa altura se efigian en busto hasta 20 profetas identificados con letreros. Todo apunta a que estamos ante un proyecto de carácter eminentemente narrativo, donde se quiere contar la historia de Jesucristo con una intención en buena medida catequética, como corresponde a una catedral abierta a todos los públicos y en un tiempo en el que determinadas autoridades eclesiásticas ponen de manifiesto la escasa preparación no sólo de los cristianos de base, sino de muchos sacerdotes. Estamos aceptablemente seguros de encontrarnos ante un proyecto del pintor florentino Dello Delli, esto es, Daniel Nicolás Florentino. A principios de 1434 se encontraba en Barcelona trabajando en la catedral como escultor, de manera que debió comenzarlo después de esa fecha. El 15 de diciembre de 1445, en tanto se encargaban a su hermano menor, Nicolás Florentino, los frescos del cuarto de esfera, se afirmaba que el retablo "agora nuevamente está puesto". Probablemente, no antes de 1447 se había terminado la intervención. En su conjunto, el retablo se presenta a la vista de los espectadores como un estallido cromático, pero controlado por la rígida ordenación de las tablas de acuerdo con un esquema en exceso repetitivo. Aunque la historia que cuenta es la vida de Jesús en sus distintos momentos, el protagonismo de la Virgen excede lo que debía corresponderle en ella. Así, todo se inicia con su Nacimiento, de acuerdo con la información que transmitieron los escritos apócrifos, a estas alturas integrada ya en otros textos de amplia divulgación y que incluyen la misma "Leyenda Dorada". Culmina con dos momentos marianos gloriosos: la Asunción y la Coronación en el cielo. En esta última, María es tanto la Madre de Dios como la imagen de la Iglesia. Aunque hay que reconocer que existió, probablemente, un programa global y una dirección artística única, la de Dello Delli, del examen detallado de las tablas se desprende la presencia de más de un pintor, algo que ya hace tiempo había sido sugerido y se ha pretendido analizar recientemente.


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