Caballos ante las gradas

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Datos principales

Fecha 
1866-68
Material 
Estilo 
Dimensiones 
46 x 61 cm.
Museo 
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Esquema relacional

Desarrollo

Las carreras de caballos serán uno de los temas favoritos de Degas. Su atracción por lo moderno le situaba en un estadio superior del Realismo, entroncando directamente con el Impresionismo. La hípica estaba muy de moda entre la burguesía parisina, que llenaba los hipódromos y participaba de las apuestas. Este mundo tendrá en Degas a su mejor "fotógrafo". Sin embargo, aunque parezca que el artista está presente en la escena, captando un momento determinado de la carrera, no es así; Degas compone sus obras en el estudio, recogiendo las impresiones de diferentes visitas e incluso modelos de otros pintores. Llegará a emplear caballos de madera para inspirarse y apreciar los juegos de luces en su taller, después de iluminarlos de diferente manera. Por eso la composición está perfectamente estudiada, equilibrados las masas de color y los otros elementos. No deja nada al azar, piensa sus obras como si se tratara de un asesinato, según el propio artista. Degas se interesa especialmente por los colores; contrasta dos colores primarios (amarillo y rojo) con sus respectivos complementarios (verde y morado). Recurre al blanco para resaltar la armonía de la escena, y lo emplea de manera equilibrada: las sombrillas de las damas combinan con las mangas de las camisas de los jinetes, incluso con los estribos de algunos de ellos. El cielo azul y las tonalidades ocres, en una rica escala cromática, completan una escena en la que no falta ningún detalle, hasta las chimeneas para dar el efecto vertical de la composición. Aun así, aunque contemplamos una obra salida de la imaginación del artista, tenemos que descubrirnos ante la frescura y autenticidad de la composición, en el más puro estilo impresionista.


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