Caída de los Gigantes

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Datos principales

Autor 
Fecha 
1636/37
Material 
Dimensiones 
171 x 285 cm.
Museo 
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Esquema relacional

Desarrollo

En 1635, Felipe IV decidió ampliar un pequeño pabellón que utilizaba para descansar entre sus numerosas y largas cacerías. Su nombre, la Torre de la Parada, ha pasado a la historia por albergar una de las decoraciones más interesantes del Barroco. Rubens fue el encargado de organizar los diseños, pero ante un número tan elevado de obras, unas 120, cedió a sus ayudantes la realización de buena parte de ellas. Jacob Jordaens, al ser uno de sus más directos colaboradores, recibió una importante cantidad. La Caída de los Gigantes ha sido considerado en muchos inventarios como obra de Rubens, lo que demuestra la cercanía de sus estilos, aunque Jordaens carezca de la infinita imaginación que poseía Rubens. Pero los escorzos de las figuras, en poses totalmente acrobáticas, y el interés de las diagonales, serán cuestiones que identifiquen a ambos artistas. Hay que advertir que la obra fue realizada siguiendo un boceto de Rubens, por lo que la libertad creativa de Jordaens quedaba bastante supeditada. Jordaens recoge un episodio de la Metamorfosis de Ovidio en el que cuenta cómo los Gigantes, que vivían bajo la tierra, aspiraron a poseer el reino de los cielos, por lo que amontonaron piedras para llegar a los astros. Zeus lanzó un rayo que destruyó las montañas, aplastando a los Gigantes, con cuya sangre se regó la tierra. El momento de tensión y sufrimiento está captado a la perfección, destacando los gestos de dolor de las figuras, en las que se aprecia la influencia de Miguel Angel con sus anatomías escultóricas y musculosas. Los juegos de luces también aumentan el dramatismo de la escena, una de las más llamativas de la Torre de la Parada.


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