Bodegón del Cardo

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Datos principales

Fecha 
1602
Material 
Dimensiones 
68 x 89 cm.
Museo 
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Esquema relacional

Desarrollo

Este bodegón, apodado del cardo por la enorme hortaliza que equivale en tamaño al resto de las piezas representadas, es obra de uno de los mejores bodegonistas del Barroco español. Su economía de medios, su sobriedad al elegir la calidad humilde de las piezas, ayudó a que los bodegones españoles se hayan llamado por lo general "bodegones de cuaresma", pues parecen más consolar el ayuno que excitar el apetito. Sánchez Cotán emplea una disposición muy frecuente en él, esquinada sobre un ángulo abierto en la pared grisácea del fondo. Tal vez sea un alféizar o una fresquera. El caso es que ningún otro elemento de la arquitectura nos llama la atención, tan sólo los alimentos dispuestos con una armonía muy estudiada. La distribución de los colores es prodigiosa, equilibrada en grado sumo, y la imagen en general proporciona una extraña sensación de silencio y quietud. Se ha atribuido multitud de significados simbólicos a cada uno de los elementos que aparecen, que ha hecho preguntarse por el número, la distribución, el origen, etc. Destacan los seis pajaritos, para asarlos, las siete manzanas que penden de delgados hilos en apretado corro, los tres luminosos limones de la esquina... La polémica está servida ante cualquier interpretación de este cuadro de encanto misterioso que parece trascender los límites de la mera realidad terrenal.


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