Bailarina con ramo de flores

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Datos principales

Fecha 
1880 h.
Material 
Estilo 
Dimensiones 
40´3 x 50´5 cm.

Esquema relacional

Desarrollo

Atraído por la representación del mundo moderno, Degas se convierte en el "fotógrafo" de las escenas de baile, bien sea en los estudios de danza - La clase de danza - o en el escenario - " class="manita" data-toggle="popover" data-content="La primera escena de danza realizada por Degas, aunque esté presente aún el retrato en buena medida. Las influencias de Whistler y los Prerrafaelitas son significativas, mientras que Courbet será el maestro a quien siga a la hora de ejecutar el estanque.">Mlle. Fiocre en el Ballet "La Source" -. En este segundo grupo se incluiría este interesante pastel, al protagonizarlo una bailarina que recibe los aplausos y las flores del público después de su brillante actuación. Tras ella aparecen dos grupos de bailarinas iluminadas por las candilejas. Mientras, en primer plano, una dama observa el espectáculo tras su abanico negro, situándola de tal manera que parece que los espectadores observamos la función por encima de su hombro. De esta forma Degas nos integra en la composición, recurriendo a una perspectiva alzada, observándose a la bailarina desde la altura del palco, haciéndonos así partícipes de la velada. La dama aparece en una zona de penumbra, contrastando con la iluminación del escenario que impacta de lleno en la estrella; estos contrastes lumínicos se repiten asiduamente en la obra de Degas - " class="manita" data-toggle="popover" data-content="Artista de su tiempo, Degas recoge en sus obras la temática de actualidad como las veladas de ópera o los Cafés concierto. El número musical del "Ambassadeurs" es el protagonista de esta maravillosa imagen.">Concierto en el "Ambassadeurs", por ejemplo - interesándose por obtener la iluminación de una fuente artificial, representando de esta manera la vida moderna. En los tonos empleados también apreciamos un marcado contraste entre los blancos de los vestidos y el negro del abanico, muy en consonancia con lo que hacía Manet. Para algunos especialistas existe un claro contraste en esta obra entre los dos "modus vivendi" femeninos de fines del siglo XIX: la bailarina, ejemplo de la mujer pública que ha alcanzado cierto nivel de liberación, y la dama que no puede aplaudir en público la actuación y se esconde detrás de su abanico para contemplar cómo los hombres de las primeras filas de butacas jalean a su diva. Sería, por lo tanto, otra manera de mostrar la sociedad de su tiempo.


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