Autorretrato con visera

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Datos principales

Fecha 
1775
Material 
Estilo 
Dimensiones 
46 x 38 cm.
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Esquema relacional

En los últimos años de su vida, cuando David empezaba a cosechar sus primeros triunfos en París, Chardin da, una vez más, muestras de su capacidad de renovación. Los retratos que realiza al pastel -como éste que contemplamos- gozan de una cuidada construcción y una intensidad emotiva igual a sus escenas de género o sus bodegones. El traje, la visera o los anteojos están realizados con la misma atención que los objetos de las naturalezas muertas, interesándose por los detalles y las calidades de las telas, como podemos comprobar en la visera o la cinta rosa que le rodea la cabeza y el cuello. Su intensa mirada se dirige al espectador, recogiendo la expresividad del rostro a través del gesto. La luz procedente de la derecha impacta en la zona derecha de la cara y proyecta la sombra hacia la izquierda, tal y como habían hecho los grandes maestros del Renacimiento -Tiziano- y del Barroco -Van Dyck o Velázquez-. Al recortar el busto ante el fondo neutro aporta mayor volumetría a la figura y evita que el espectador pierda el tiempo en otros puntos de referencia, para centrar nuestra atención en la personalidad del artista.Con estos retratos al pastel, Chardin tuvo algo más de éxito que con los que pintó al óleo, mostrando una vez más su deseo de labrarse una fructífera carrera, a pesar de la edad y de haber renegado de sus funciones en la Academia.


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