Alamos al borde de una senda

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Datos principales

Fecha 
1889
Material 
Dimensiones 
61 x 45´5 cm.
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Esquema relacional

Los primeros días del otoño de 1889 Van Gogh vuelve a pintar al aire libre, superada la fase anterior en la que no quería salir del sanatorio por miedo a una recaída, dedicándose a la realización de una serie inspirada en Millet. De nuevo el paisaje protagoniza sus trabajos, inspirándose en la naturaleza como era su deseo, tomando como modelos las vistas de los alrededores del hospital. En una senda entre dos colinas descubrió dos álamos que le parecieron la suficientemente atractivos para protagonizar este lienzo. Vincent elimina lo superfluo, lo pintoresco del cuadro, para transmitir la naturaleza tal y como es, buscando en ella quizá lo que los hombres no le han aportado. Los álamos se ubican en el centro de la tela, dominando la composición con su potente altura, mostrando las pinceladas arremolinadas tan habituales en estos momentos. Y a su alrededor contemplamos un paisaje mediterráneo, escarpado, tomado a la luz de la luna, proyectando sus sombras malvas en recuerdo del Impresionismo. Los colores vibrantes se adueñan del cuadro para obtener un sensacional resultado al que podemos aplicar la siguiente reflexión del propio Vincent: "¿No es la emoción y la sinceridad del sentimiento de la naturaleza lo que nos impulsa? Y cuando esa emoción a veces es tan fuerte que se trabaja sin sentir, cuando las pinceladas se suceden a toda velocidad, relacionándose unas con otras como las palabras de una conversación o de una carta, entonces no hay que olvidar que no siempre ha sido así y que también en el futuro vendrán días opresivos, sin la menor inspiración".


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