Actor trágico

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Datos principales

Autor 
Fecha 
1865-66
Material 
Estilo 
Dimensiones 
187´2 x 108´1 cm.
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Esquema relacional

Los fracasos en el Salón de 1865 - Olimpia y Cristo escarnecido por tres soldados - provocaron un cambio en la temática de las obras que Manet presentó en la siguiente edición. Se interesó por las figuras aisladas, en diferentes actitudes, considerando que así tendría mayores posibilidades de éxito. Surgen, por consiguiente, el Actor trágico y el Tocador de pífano, con los que cosechó idéntico resultado que en los certámenes anteriores. Tomó como modelo al célebre actor trágico - especializado en el papel de Hamlet - Philibert Rouvière, quien había sido también pintor, concretamente discípulo de Gros. Por desgracia, falleció el mismo año en que Manet realizaba el retrato, por lo que tuvo que utilizar como modelos a sus amigos Roudier (para las manos) y Proust (para las piernas) y así poder acabarlo. La especialidad del actor y el momento dramático en el que está representado sugieren que se trate de una interpretación de Hamlet. Precisamente esta obra de Shakespeare, adaptada por Dumas y Meurice, estaba obteniendo un triunfal éxito desde el Romanticismo, inspirando numerosos cuadros de pintores, entre ellos Delacroix. El gesto perfectamente interpretado por Manet demuestra su maestría como retratista, en la que despuntará. Manet quiere dedicar un delicado homenaje a su pintor favorito, Velázquez, con esta escena. La figura se recorta sobre un fondo neutro en el que no existe separación entre el suelo y la pared, pero el actor no se eleva ni parece una figura plana. Al contrario, la sombra que se proyecta en el suelo le da enorme sensación de volumen y le asienta en el espacio pictórico. Esto ya lo había hecho el genial sevillano en su Pablillos de Valladolid del Museo del Prado, demostrando la modernidad de este artista a pesar de trabajar en el Siglo de Oro español. Manet también homenajea al Barroco hispano cuando emplea una gama cromática similar a las de Zurbarán o Ribera. La pincelada utilizada es algo fluida, apreciándose cierta soltura en el rostro y en las manos. Sin embargo, el dibujismo se apropia de la figura, que resulta muy volumétrica.


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