Catacumbas romanas

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Datos principales

Lugar 
Ciudad 
Roma
Dirección 
Via Appia Antica, 110/126, 00179 Roma, Italia
Pais 
Italia
Teléfono 
+39 06 513 0151
Horario 
Precio 
Indicaciones 

Desarrollo

Los cristianos que habitaban en Roma no poseían un cementerio propio, aunque sí disponían de terrenos privados donde, en algunas ocasiones, enterraban a sus muertos. Tampoco dejaban de sepultar a sus difuntos en los cementerios paganos, como el caso de san Pedro. Tras disponer de algunas concesiones y donaciones, en la primera mitad del siglo II, los cristianos empezaron a enterrar a sus muertos en las catacumbas, verdaderos cementerios excavados que en numerosas ocasiones fueron ampliadas, a veces por iniciativa de la propia Iglesia como las catacumbas de San Calixto. Las catacumbas están formadas por galerías subterráneas, que parecen verdaderos laberintos y que en conjunto alcanzan a medir muchos kilómetros. En las paredes de toba de este intrincado sistema de galerías se excavaron filas de nichos rectangulares, llamados lóculos, de diferentes dimensiones, capaces de albergar un solo cadáver, aunque no era raro que contuviesen dos o más. Los antiguos cristianos no usaban el término de "catacumba". La palabra es de origen griego y significa "cavidad", "cuenca". Los romanos llamaban así a una localidad de la Vía Appia, en la que se encontraban canteras para la extracción de los bloques de toba. Allí cerca se excavaron las catacumbas de San Sebastián. En el siglo IX el término se extendió a todos los cementerios con el significado específico de cementerios subterráneos. Las catacumbas siguieron siendo utilizadas como cementerios regulares hasta los primeros años del siglo V, a pesar de haber dejado de sufrir persecución los cristianos tras la publicación del Edicto de Milán en el año 313. Terminadas las persecuciones, las catacumbas se convirtieron, sobre todo en tiempo del papa San Dámaso I ( 366-384), en verdaderos santuarios de los mártires, centros de devoción y de peregrinación desde todas las partes del imperio romano. Las catacumbas fueron decoradas con frescos y en ella se conservaban numerosas reliquias, que tuvieron que ser llevadas a las iglesias con motivo de las invasiones de los bárbaros durante el siglo V. El traslado de las reliquias motivaría el casi abandono de las catacumbas, excepto las de San Sebastián, San Lorenzo y San Pancracio. El tiempo llevó las catacumbas al olvido y durante la Edad Media no se sabían sus emplazamientos. Será Antonio Bosio (1575-1629) quien inicie la exploración y el estudio científico de las catacumbas, estudios continuados por Juan Bautista de Rossi en el siglo XIX, realizando una sistemática exploración de las catacumbas. La dirección, la custodia y conservación de todas las catacumbas de Italia están confiadas a la Pontificia Comisión de Arqueología Sagrada, que en ellas lleva a cabo los trabajos de excavación, exploración y restauración. Las catacumbas actualmente abiertas al público en Roma son cinco: Catacumbas de Santa Inés (Via Nomentana, 349 - tel. 06 861 08 40), Catacumbas de Priscila (Via Salaria, 430), Catacumbas de Domitila (Via delle Sette Chiese, 280-282), Catacumbas de San Sebastián (Via Appia Antica, 136) y Catacumbas de San Calixto (Via Appia Antica, 126). Las catacumbas estan abiertas todo el año, excepto el día de Navidad, Año Nuevo y Pascua de Resurrección. Cada catacumba se cierra un día a la semana y un mes durante el invierno para realizar trabajos de mantenimiento.


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