Catedral de Sigüenza

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Datos principales

Fecha 
Siglos XIII-XVII
Autor 
Lugar 
Localización 
Sigüenza (Guadalajara)

Desarrollo

Comenzada poco después de mediado el siglo XII, la catedral de Sigüenza ha experimentado multitud de transformaciones que dificultan la comprensión de su historia constructiva. La primitiva fábrica tardorrománica conoció, desde las primeras décadas del siglo XIII, una reorientación hacia las formas y estructuras propias de la arquitectura gótica. Avanzada esta centuria los muros y soportes del presbiterio y transepto se sobreelevaron, recibiendo las bóvedas sexpartitas que ostentan hoy, mientras que la linterna dispuesta sobre el tramo central del crucero -prevista, pero no materializada durante la Edad Media- es fruto de una falsa restauración, posterior a la Guerra civil. La planta es de tres naves paralelas, otra crucera, cuyos extremos rebasan la línea de planta y una girola que rodea el ábside central. Las bóvedas son de crucería. Hasta el siglo XVI Sigüenza mantuvo el modelo tipológico de cabecera con que fue concebida: cinco ábsides semicirculares y escalonados abiertos a un prolongado transepto. Se trataba de un antiguo esquema, fraguado en la alta Edad Media como respuesta a la necesidad práctica, por parte del monacato benedictino, de un número elevado de altares donde los monjes pudieran celebrar los oficios religiosos. Este sistema resultaba más simple y económico que el de las complejas girolas y se hizo usual en algunas catedrales tardorrománicas. Luego se reiterará, a veces de forma inercial, en edificios modestos, y en nuestro caso en las catedrales castellanas de Cuenca y Burgo de Osma. La diferencia es que en éstas el ábside central abandona el trazado semicircular y se hace poligonal, pues se adapta mejor a las nuevas bóvedas nervadas.


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