Castillo de Molina de Aragón

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Datos principales

Fecha 
Siglo XIII
Autor 
Localización 
Molina de Aragón, Guadalajara

Desarrollo

El castillo que preside la villa de Molina se encuentra en la falda del monte que domina la población. Su origen se remonta a un castro celtibérico que sería reformado intensamente durante la dominación andalusí para convertirlo en alcázar. Tras la conquista de la plaza fuerte por Alfonso I el Batallador en 1129 y la entrega del señorío a la familia Lara, el castillo fue reforzándose con el tiempo. Será doña Blanca de Molina la responsable de su aspecto actual. El papel del castillo en los combates en esta tierra fronteriza será decisivo, siendo refugio del Empecinado. En los primeros años del siglo XX, la fortaleza quedaba abandonada. Se trata del castillo más grande de la provincia de Guadalajara. Consta de un amplio primer recinto amurallado que acoge en su espacio a la fortaleza, de considerables dimensiones: 80 x 40 metros. El primer recinto está defendido por numerosas torres cuadradas mientras, que el castillo en sí consta de seis torres, cuatro de ellas en perfecto estado de conservación, enlazadas por un adarve de almenas. Dos torreones cuadrados escoltan la puerta principal de entrada, situada en el flanco de poniente. Entre las torres se ubica la plaza de armas, con algunos edificios cuartelarios y los restos del palacio de los condes, adosado al muro norte. En el recinto externo de la fortaleza se asentaba un amplio barrio en tiempos de doña Blanca, cerrando todo el conjunto un foso que se cruzaba a través de varios puentes levadizos, pudiendo acceder a la fortaleza a través de cuatro puertas.


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