Capilla Real

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Datos principales

Fecha 
1505-17
Autor 
Lugar 
Dirección 
Calle Oficios, s/n
Localización 
Granada

Desarrollo

En el año 1504, Isabel y Fernando, los Reyes Católicos, decidieron que, tras su muerte, sus restos fuesen acogidos en un anexo a la Catedral de Granada; para ello crearon, por Real Cédula, la Capilla Real. El nuevo lugar de enterramiento real fue encargado a Enrique de Egas, desarrollándose las obras entre 1505-1517, es decir, un año después de la muerte del rey. Fue construida en estilo gótico y dedicada a los santos Juanes, el Bautista y el Evangelista. Un año antes de comenzarse las obras, murió la reina Isabel y, uno antes de finalizarse, el rey Fernando; durante este periodo ya se había creado la institución de la Capilla Real, con doce capellanes y un Capellán Mayor. Durante estos años, además, fue decorándose con el precioso legado de ambos reyes: pinturas, reliquias, libros, tapices, textiles y otros ornamentos. A lo largo del siglo XVI, la Capilla floreció gracias al Emperador Carlos V, quien adornó el templo y engrandeció la institución. El ascenso al poder de Felipe II marcó un antes y un después para la Capilla Real, pues la construcción del monasterio de El Escorial supuso el traslado allí de los restos mortales de la dinastía a partir de ese momento. Durante todo el siglo XVII la Capilla sufrió una decadencia que duró hasta la primera mitad del siglo XVIII; sin embargo, sí se nota en ambos siglos un cambio decorativo, perceptible también hoy día, al gusto barroco. A mediados del siglo XVIII, bajo el reinado de Fernando VI, éste se propuso como objetivo la recuperación del lugar donde yacían los restos de los Reyes Católicos. A partir de ese momento, hasta la actualidad, se ha mantenido el interés por la Capilla y su conservación y, con vistas al V Centenario de la muerte de la reina Isabel (2004), se preparan nuevas intervenciones: restauración de la gran reja, de los mausoleos reales y de los paramentos. Desde el punto de vista decorativo, la Capilla es una muestra del arte ojival florido desarrollado en Castilla durante el periodo isabelino en el que, sobre la vigencia de normas góticas, asoman los primeros signos renacentistas. El exterior presenta una fachada, con portada plateresca labrada por Juan García de Pradas, adosada a la catedral. La fachada gótica primitiva quedó dentro de la catedral, cuya decoración se basaba en los escudos de los Reyes Católicos. En medio del crucero de la iglesia se encuentran los sepulcros reales, de mármol de Carrara, que destacan por estar perfectamente trabajados; el de los Reyes Católicos se hizo en Génova y su escultor fue Doménico Fancelli (1517). Las estatuas sedentes de ambos monarcas tienen las cabezas coronadas sobre dobles cojines y, a sus pies, leones; la decoración de Don Fernando se completa con una armadura y una espada. El sepulcro inmediato guarda los cuerpos de Juana La Loca, Felipe El Hermoso y Miguel, nieto de los Reyes Católicos, obra del escultor Bartolomé Ordóñez. El impresionante retablo del Altar Mayor fue obra de Felipe de Vigarny, entre los años 1520-1522, y se trata del primero del renacimiento español. En la Sacristía se encuentra situado el rico Tesoro de la Corona, donde destacan numerosas obras de arte de gran calidad, como las pinturas de Dierick Bouts, Perugino, Roger van Der Weyden, Botticelli o Pedro de Berruguete, entre otros. Otros objetos allí conservados son la corona y el cetro de la reina Isabel, la espada de Fernando el Católico, un cofre de la Reina posiblemente utilizado como joyero, además de un espejo regalado por el Papa a la soberana y convertido posteriormente en custodia.


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