Cuzco

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Datos principales

Tipo 
Pueblo o ciudad
Antecesor 

Desarrollo

Está situada a cerca de 3415 m de altitud, en el valle del río Huatanay, al sur de Perú. Se la llama también la Capital Arqueológica de América y fue el centro de poder del Imperio Inca. En Cuzco podemos encontrar tres influencias culturales: indígena nativa, quechua y colonial. La palabra Cuzco significa en quechua, "ombligo del mundo" y también "amontonamiento de piedras". Según la leyenda, Cuzco, capital sagrada del Imperio del Tahuantinsuyo, fue fundada alrededor de los siglos XI-XII d.C. por el inca Manco Capac, de la familia de los Ayar, quien vivía en el lago Titicaca. Éste, junto con sus cuatro hermanos, y siguiendo los consejos del dios Viracocha, dejaron el altiplano y uno de ellos, Manco, después de deshacerse de sus hermanos, plantó una varilla de oro, signo de su poder, en el suelo, en la ubicación de lo que sería la ciudad de Cuzco. En realidad, se debió de tratar de un pequeño grupo étnico procedente, quizá, de algún valle cercano o de la zona del Titicaca, que se asentó en el valle de Cuzco, fundando la ciudad. Fue, sin duda, la urbe prehispánica más importante de los Andes. Los antiguos reyes incas la dividieron en cuatro barrios, a semejanza de las cuatro partes del Imperio. Manco Capac ordenó que los pueblos sometidos de la selva procedentes de oriente y de occidente se asentasen en el barrio oriental (Antisuyu) y el occidental (Contisuyu), respectivamente. Del mismo modo, se establecieron los pueblos conquistados del norte (Chinchasuyu) y del sur (Collasuyu). Los habitantes primitivos de Cuzco se dispusieron en un inmenso círculo, en torno al centro de poder incaico. La ciudad estaba formada por 12 panacas o ayllus reales (fundado por cada uno de los Incas) y se desarrolló durante el reinado del inca Pachacútec, en el siglo XV, llegando a tener hasta 300.000 habitantes, organizándose alrededor de la doble plaza de Huacapata y Cusipata (actuales plazas de San Francisco y Armas). Ambas estaban rodeadas de palacios imperiales y templos entre los que destacaba el de Coricancha. El centro fue concebido como defensa de la ciudad, con muros de proporciones ciclópeas para albergar a la nobleza inca en caso de peligro. La tradición oral indígena recoge la historia de los Emperadores, los cinco primeros pertenecientes a la dinastía Hurin Cuzco y los siete siguientes a la Hanan Cuzco, que trasladó su residencia de la parte alta a la baja. A pesar de que existen épocas más antiguas del señorío de Cuzco, no se puede hablar con propiedad de la historia de cada uno de los Incas hasta el noveno de ellos, Pachacuti. Hasta el reinado de éste (1438 - 1471) el pueblo inca mantuvo enfrentamientos con los pueblos limítrofes. El inicio de su supremacía se dio con la derrota de los chancas y su emigración hacia la selva. En sus campañas, Pachacuti llevó los límites de su reino hasta la zona del Collao, territorio aymara cerca del lago Titicaca, además de consolidar la organización del Imperio. Su hijo Tupac Inca Yupanqui estableció las fronteras del Tahuantinsuyo o reino de las cuatro regiones y las amplió hasta el reino de Quito en la sierra, y el reino chimú en la costa. El último gran inca fue Huayna Cápac, cuya misión fue la de consolidar el vasto Imperio. A su muerte, la crisis sucesoria y las guerras civiles entre partidarios de sus hijos Huascar y Atau Huallpa, junto con la llegada española iniciaron la decadencia del Imperio. Los españoles destruyeron parcialmente Cuzco que, a partir de 1534, comenzó la construcción de edificios cristianos sobre los cimientos de los incas. Los españoles no tuvieron más que superponer sus viviendas e iglesias sobre las murallas anteriores y erigir la Plaza de Armas sobre la antigua. Durante el Virreinato, mantuvo su importancia política y social. Fue también el centro de una resistencia que derivó en levantamientos; el más importante fue el de Tupac Amaru. A partir de 1821, cuando se inició la época republicana, la importancia de Cuzco declinó hasta que en 1911, con el descubrimiento de Machu Pichu, conocerá un nuevo auge para convertirse en la actualidad en la capital arqueológica de América. En la amplia plaza central se celebraban las más importantes solemnidades. Junto a ella se alzaban el templo del Sol, los jardines colgantes, los observatorios astronómicos y la Cori Cancha o galería de 85 m. de longitud, cuyas paredes estaban decoradas con oro macizo y piedras preciosas. La arquitectura incaica era imponente y severa por su estructura y materiales, constituidos por grandes bloques de granito, escuadrados, unidos con habilidad y pulimentados por medio de arena. Manco Capac dividió Cuzco en dos mitades, la parte alta o Hanan-Cuzco (reservada a los propios seguidores) y la parte baja o Hurin-Cuzco. Tras la llegada española, el trazado incaico se respetó, no así muchos de los edificios, llegando a denominársela como la Toledo peruana. La magnífica Catedral, levantada sobre el palacio del inca Viracocha, se fundó en el siglo XVI. La mayoría de las iglesias son de los siglos XVII-XVIII, como Santo Domingo, la Compañía, la Merced, San Pedro, Belén o San Sebastián. Notables son también los palacios virreinales, que dan a sus calles un cierto aire castellano-incaico, como las casas de Portan de Arinas o de los Cuatro Bustos.


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