Ávila

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Datos principales

Tipo 
Pueblo o ciudad
Antecesor 

Desarrollo

Ciudad típicamente medieval situada en la provincia de Castilla y León, la provincia de Ávila limita al norte con la de Valladolid, al sur con Toledo y Cáceres, al este con Segovia y Madrid y al oeste con Salamanca. Entre el eje de la Sierra de Gredos y la depresión del Duero, su clima mediterráneo continentalizado se caracteriza por la dureza de su invierno y los tórridos veranos. Al igual que ocurre con otras muchas ciudades españolas, los orígenes de Ávila se pierden en la noche de los tiempos. Según la mitología, Abyla era mujer de Hércules, con quien tuvo un hijo llamado Alcideo, que conquistó el centro de la Península, dando el nombre de su madre al asentamiento más importante. Dejando de lado la leyenda, los primeros habitantes de la zona fueron pueblos de origen celta, los vetones, asentándose en este terreno en torno al siglo VII a.C.; han dejado diferentes restos de su presencia en forma de esculturas zoomorfas. La decadencia de los vetones comenzó con la llegada de Amílcar Barca a la Península, en el 237 a.C. Posteriormente, los romanos asentaron un campamento en lo que hoy es Ávila. Fueron precisamente ellos los encargados de dar forma a la actual trama urbana de la ciudad. Tras la dominación romana de seis siglos, llegan a la Península pueblos bárbaros procedentes del Norte. Alanos primero y visigodos después se asientan en Ávila, donde fundarán la diócesis, a raíz de los Concilios Toledanos. Pocos vestigios nos han quedado en la ciudad del paso visigodo por ella. Durante la ocupación árabe de Ávila, ésta se vio sometida a continuos asedios por parte de los cristianos asentados en el norte peninsular. Finalmente, fue reconquistada por Alfonso VI de Castilla en el 1088, iniciando desde muy pronto el proceso de repoblación de toda la zona, trayendo consigo un periodo de esplendor a la ciudad y convirtiéndola en una de las grandes ciudades de Castilla. Es en este periodo medieval cuando se lleva a cabo la construcción de la muralla, en el siglo XII. Mientras tanto, se fue repoblando con gente procedente de toda la Península, además de aquéllos que ya vivían en ella, entre ellos judíos y mozárabes. Pronto se comenzó la construcción de iglesias, la muralla y la catedral, dándola aún mayor esplendor. Con la unificación y el reinado de los Reyes Católicos, Ávila sufrió graves consecuencias económicas y demográficas derivadas de la expulsión de la población judía, en 1492. Durante la etapa moderna, se acometieron numerosas obras civiles, embelleciéndose las calles y plazas gracias a la construcción de casas palaciegas renacentistas, dando a la urbe esplendor político, religioso, cultural y artístico. Con el nombramiento de Madrid como capital, Ávila inició un periodo de decadencia debido al traslado de parte de la nobleza a ella, unido a la expulsión de los moriscos. Este periodo se prolongó hasta mediados del siglo XIX, momento en que paulatinamente fueron aumentando las inversiones y a la mejora de las comunicaciones. Desde 1985 es ciudad Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO y hoy es un centro turístico floreciente gracias a su encanto medieval.


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