Pensamiento religioso y filosofía en el Barroco

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Datos principales

Inicio 
1660DC
Fin 
1789DC
Rango 
1660DC to 1789DC
Periodo 
fin siglo XVII

Desarrollo

Después de 1660 se produjo en Francia una honda transformación en el terreno religioso. Tal fenómeno está relacionado tanto con la reforma de la espiritualidad, como con la presencia cada vez más importante en las mentalidades del racionalismo cartesiano. La desaparición de la experiencia mística en la vida cristiana y el creciente moralismo espiritual en la literatura edificante son igualmente los factores que contribuyeron a esta profunda transformación. Pero ellos, a su vez, son consecuencia de otras causas. En efecto, el desarrollo del psicologismo en la espiritualidad había conducido a una desconfianza con respecto a la mística, cuya cristalización tuvo lugar con la aparición y el éxito de una mujer piadosa, Mme. Guyon du Chesnoy (1648-1717), que se dedicaba a una mística exagerada. La publicación de su Moyen court et très facile pour l´oraison (1685) alcanzó tanta difusión, que sus dones espirituales llegaron a ser reconocidos y admirados por Fénelon (François de Salignac, 1651-1715). Sin embargo, acusada de propagar el quietismo, se inició un proceso contra ella, para lo cual se pidió la intervención del prelado de Meaux y famoso predicador Bossuet, con la misión de revisar críticamente su obra. En 1694, Bossuet emitió un informe con un juicio negativo y censuró todas las ideas de Mme. Guyon acerca del estado pasivo que, según él, no era compatible ni con la práctica de la oración de petición ni con la de las virtudes cristianas. Poco tiempo después, Bossuet, con el fin de separar a Fénelon de la influencia de Mme. Guyon, volvió a redactar una amplia instrucción pastoral refutándola por extenso, pero no consiguió desvincular a Fénelon de la fidelidad hacia aquella mujer. Es más, en 1696, siendo ya arzobispo de Cambrai, Fénelon compuso su Explication des Maximes des Saints sur la vie intérieure (publicadas en 1697), donde se explicaban sus propias posiciones sobre la mística y cuyo tema central giraba en torno a la idea del amor puro y del amor desinteresado hacia el prójimo. A raíz de esta publicación la polémica en torno al quietismo se avivó, hasta tal punto que Fénelon hubo de presentar explicaciones en Roma, mientras que Bossuet publicaba en 1698 su Relation sur le quiétisme, una parodia sobre la situación y una condena moral de Mme. Guyon y de Fénelon. La respuesta de éste no sirvió para salvar su prestigio ante el Pontífice Inocencio XII, que presionado por el rey francés le condenaba, aunque sólo en principio. Sin embargo, el breve Cum alias (1699), que condenaba globalmente 23 tesis de las Maximes de Fénelon, sin calificarle en ningún momento de herético, no agradó a Bossuet ni a Luis XIV, quien había desterrado a Fénelon de la Corte. La mística francesa iniciaba, en cualquier caso, una crisis de compleja solución. El cartesianismo también se encuentra en la génesis de la crisis de la espiritualidad francesa de la segunda mitad del siglo XVII, abonada, además, por la existencia de una vieja corriente librepensadora escéptica. Muy cercano a ésta, aunque de formación cristiana, se hallaba René Descartes. Al construir su ensayo acerca del dominio racional de toda la realidad sobre la base de la duda metódica, Descartes se limitó a intentar ofrecer una explicación total de la vida espiritual y material desde un principio único, sin menoscabo de la fe y del Cristianismo. Pero el Discours de la Méthode (1637) creó un pensamiento antiescolástico que además suministró argumentos a los librepensadores escépticos por su aplicación sistemática de la duda. El éxito del cartesianismo en los ambientes cortesanos y en los eruditos fue muy grande. También lo obtuvo entre los miembros de Port-Royal, donde produjo un enorme interés por las ciencias. Sin embargo, la reacción contra las ideas cartesianas se produjo muy pronto. En 1671, es la Sorbona quien condenaba la doctrina de Descartes. A ella se adhirieron la mayor parte de las congregaciones religiosas. No obstante, hubo quienes, como Malebranche, intentaron con éxito en sus obras (Recherche de la verité, 1674, y Méditations chrétiennes et métaphysiques, 1683), una síntesis entre cartesianismo y Cristianismo, identificando la razón con la palabra de Dios.

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