Las mujeres al frente del ejército

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Datos principales

Inicio 
1AC
Fin 
1AC
Rango 
1AC to 1AC
Periodo 
Edad Moderna

Desarrollo

Uno de los casos de estudio más interesantes es el de las mujeres al frente de un ejército. En la historia de Castilla es probablemente donde ha habido más mujeres a la cabeza de un ejército interviniendo en una guerra ofensiva. (64) Hasta el siglo XVIII, las mujeres podían heredar la corona, pues no se impuso la ley Sálica hasta el siglo XVIII, y esto las posibilitaba para hacer la guerra, sobre todo en defensa de sus derechos al trono. Lo mismo ocurrió con algunas mujeres de la nobleza para defender sus estados. En la época medieval hubo bastantes casos como Doña Sancha de Navarra, DoñaUrraca, Doña Berenguela, etc. Gráfico En la guerra moderna fue más raro encontrar una reina al frente de sus tropas, pero también hubo algunos ejemplos de reinas o mujeres nobles que tomaron las armas y defendieron con ellas sus derechos. En primer lugar, destacó la reina Isabel la Católica. Su reinado se inició con una guerra contra los derechos sucesorios de su sobrina Juana la Beltraneja a la que logró arrebatar la corona castellana. Dos mujeres en liza, pero la participación mayor en la guerra correspondió a Isabel. Juana defendía la herencia de su padre, mientras Isabel luchaba por acceder al poder. Tras el triunfo de la guerra civil, Isabel continuó la lucha para dominar a la nobleza levantisca y participó activamente en la Guerra de Granada. Según Cristina Segura, la actuación de Isabel I fue siempre muy beligerante y luchó decididamente por el poder, a pesar de que los cronistas de la época la presenten de forma distinta. (65) Gráfico Otro ejemplo de una mujer al frente de sus tropas fue el de la soberana de los Países Bajos, Isabel Clara Eugenia, quien en alguna ocasión se puso a la cabeza de su ejército en lugar de su marido el Archiduque Alberto. De esta manera se significaba claramente quien ostentaba el poder y a quien le pertenecía Flandes. El esfuerzo personal de la archiduquesa por comprometer sus joyas para extraer dinero para el pago de las soldadas, así como su presencia física entre las tropas llevó a muchos a considerarla como madre de los soldados: "Car en fin el n´y a rien si superbe et brave qu´une belle, brave et grande dame, quand elle veut et qu´elle a du courage, comme estoit celle-là, et qui se plaisoit fort au nom que lui avoieut donné les soldats espaignols qui, comme ils appelaient l´empereur son frere: el padre de los soldados eux l´appelaient "la madre", ainsy que Victoria ou Victorina, jadis du temps de Romains fut appellée en ses armées "la mère du camps" (Victoria, madre de Victorin I, tyran des Gaules, morte en 268. Ses médailles lui donnent le titre de "mater exercitum: mere des armées). Certes, si une dame grande et belle entreprend une charge de guerre, elle y sert de beaucoup, et anime fort ses gens: comme j´ai veu en nos guerres civiles la reine mère qui bien souvent venoit en nos armées, et les asseuroit tout plain et encourageoit fort, et comme fait aujourd´huy l´infante Isabelle, sa petite fille en Flandres qui preside en son armée, et se fait paraitre à ses gens de guerre toute valeureuse, si que sans elle et sa belle et agreable presence la Flandre n´auroit moyen de tenir, ce disent tous. Et jamais la reine de Hongrie, sa grande-tante, me parut ell en beauté, valeur, generosité et belle grace." (66) Gráfico Entre las mujeres nobles, el mejor ejemplo lo ofrece María Pacheco, esposa del comunero Juan de Padilla. Tras la derrota de Villalar el 23 de abril de 1521, ella mantuvo la rebelión en Toledo contra Carlos I. Capituló unos meses después exigiendo el restablecimiento del honor de su marido, muerto en el cadalso, y el reconocimiento para su hijo de los mismos oficios municipales del padre, así como la devolución de la hacienda incautada. Unos meses después volvió a levantarse pues no se habían cumplido las capitulaciones pactadas; pero esta vez fue derrotada y tuvo que huir a Portugal; fue juzgada y condenada a muerte en rebeldía. Con su rebelión, María Pacheco, que procedía de la más alta nobleza de Castilla, defendió no sólo un ideal, también a su familia, su hijo y su hacienda.


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