Las genialidades de Hitler

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Datos principales

Inicio 
1943DC
Fin 
1944DC
Rango 
1943DC to 1944DC
Periodo 
Kursk campaña

Desarrollo

Adolf Hitler lo ordenaba todo, lo vigilaba todo, lo controlaba todo y allí donde no entendía nada, improvisaba y su intuición era mantenida por encima de cualquier opinión por sensata y razonada que fuera. Mientras el Führer seguía con inquietud la marcha de las operaciones en Francia y las difíciles negociaciones con Finlandia, se ocupaba de labrar la ruina de su Grupo de Ejércitos Centro, que a las órdenes del general Busch -sustituto cinco meses antes de von Kluge- guarnecía un amplio frente de más de 700 kilómetros que comenzaba al norte de Vitebsk y descendía hasta Kovel. Las líneas de Busch entre Vitebsk y Mozyr, defendidas por los ejércitos III Panzer (Reinhardt), IV (Heinrici) y IX (Jordan), componían un saliente sobre Bielorrusia, residuo de los embates sufridos por el frente alemán en la última primavera. Según todas las informaciones recogidas por el servicio de espionaje (Gehlen) y según delataban las observaciones aéreas, los soviéticos se aprestaban a atacar justamente sobre ese gran saliente. Hitler, sin embargo tuvo la intuición de que era un simple amago para caer más al sur, sobre el Grupo de Ejércitos de Ucrania Norte (Model), con objeto de penetrar en Europa Central por Hungría y de ocupar los Balcanes... Nada ni nadie pudo hacerle cambiar de opinión, ni siquiera cuando la ofensiva llevaba 4 días en marcha y parte de los ejércitos alemanes de Busch habían sido arrollados... pero no adelantemos acontecimientos. Las disposiciones tomadas por los soviéticos para este ataque debieron ser bastante visibles por la cantidad de fuerzas que tomaron parte. El Ejército de Stalin, nuevamente reorganizado, tenía frente a las líneas del Grupo de Ejércitos Centro al Primer Frente del Báltico (Bagramyan), Tercer Frente de Rusia Blanca (Cherniakovsky), Segundo Frente de Rusia Blanca (Shakarov) y Primer Frente de Rusia Blanca (Rokossovsky), los dos primeros bajo la coordinación general del mariscal Vassilevsky y los otros dos bajo el control de mariscal Zhukov. Sus efectivos eran impresionantes: 166 divisiones de infantería, mas de 30.000 cañones morteros o lanzadores de cohetes, 6.000 tanques o cañones de asalto, cerca de 6.000 aviones. La infantería sumaba cerca de dos millones de hombres. La embestida de esa formidable fuerza iba a caer sobre 4 ejércitos alemanes: los tres ya mencionados y el II (Weiss), situado en el sur de este frente, entre Mozyr y Kovel. Hasta bien poco antes del ataque contaba el general Busch con 45 divisiones (39 de infantería y 6 panzer), pero la intuición de Hitler le obligó a ceder 6 divisiones de infantería y dos blindadas a Model. En resumidas cuentas, cuando el 22 de junio rompieron el fuego más de 5.000 cañones en la zona de Vitebsk, Busch contaba con 37 divisiones de infantería y 6 de carros, debiendo batirse en una inmensa inferioridad de 1-3 en hombres, de 1 a 7 en carros y de 1 a 50 aviones (7). Los temores de los generales alemanes en esta zona estaban, pues, bien justificados cuando pedían una rápida retirada de Vitebsk y un repliegue hacia los ríos Dnieper y Beretsina, que hubiera acortado mucho su frente y dejado sin objeto al poderoso y evidente despliegue soviético. Berlín no quiso escucharles. Vitebsk se conservaría como una ciudad fortaleza, debiendo resistir hasta el último hombre (8) y de retirada a zonas más seguras, ni hablar. El general Jordan tuvo que escuchar de Hitler: "otro general que mira siempre hacia atrás". La situación era muy inquietante en la enorme zona geográfica cubierta por el Grupo de Ejércitos Centro. A los evidentes preparativos que detectaban en las líneas soviéticas se unía la ofensiva guerrillera (9) que les había martirizado durante todo el año, pero que se volvió terrible a partir del día 19 de junio. En la retaguardia de los 700 kilómetros que cubrían los ejércitos de Busch, se notificaron en 3 días cerca de nueve mil sabotajes, ataques, cortes de carreteras, voladuras etc. Los alemanes no podían pegar el ojo durante la noche pensando en lo que tenían enfrente y temiendo a lo que se movía detrás... Efectivamente, la intensificación de las acciones guerrilleras preludiaba la gran ofensiva soviética de verano, cumplida revancha justo en el tercer aniversario de la Operación Barbarroja, el ataque alemán a la URSS. El 22 de junio abrieron las operaciones los ejércitos de Bagramian y Cherniakovsky, que rompieron el frente alemán en 48 horas de durísimos combates y comenzaron a montar el cerco de Vitebsk. Hitler se negó a permitir el repliegue y cuando, convencido por la evidencia de su disparate, dio la orden de retirada, ya era tarde. Así perdió las cinco divisiones del 53.° Cuerpo de Ejército, cuyo jefe, Gollwitzer se rindió en compañía de dos centenares de hombres, heridos en su mayor parte. La pérdida de esas tropas abrió un agujero de más de 40 kilómetros en el dispositivo de Busch, permitiendo que Bagramian y Cherniakovsky se dirigieran como flechas hacia Minsk, la antigua ciudad lituana, en las fronteras con Polonia. Todo lo que tenían enfrente eran los restos del III Ejército acorazado de Reinhardt: tres divisiones con menos de cien tanques y 70 cañones. Pero el desastre alcanzaba otros puntos de la zona central alemana. Rokossovsky atacó al IX Ejército por el norte y el sur, cercándole en dos días de lucha. El 29 de junio reducían los soviéticos la zona principal de la bolsa, capturando 16.000 prisioneros y enterrando 18.000 cadáveres. Este mismo día -muestra evidente de que eran completamente inútiles las "ciudades fortaleza"- las vanguardias acorazadas de Rokossovsky alcanzaban Ossipovich, a más de 100 kilómetros del punto de partida, y formaban la pinza izquierda de la gran operación de cerco que se cernía sobre Minsk. En medio, Shakarov, rompió el frente entre Orsha y Mogilev -otras dos ciudades fortaleza- y cercó ambas, convirtiendo a sus guarniciones en bolsas móviles, mientras se lanzaba también hacia Minsk, donde convergieron 4 ejércitos soviéticos el 3 de julio... pero ya para entonces Hitler había relevado del mando a todos sus generales derrotados. Busch era sustituido por Model, de nuevo utilizado como apaga-fuegos, que se hacía cargo de dos grupos de ejércitos. Tippelkirch se ponía al frente del IV Ejército (10), von Vormann, del IX... Model pidió inmediatamente una serie de retiradas para acortar las líneas y reunir una masa de maniobra capaz de parar la cuña soviética que progresaba hacia el oeste a partir de Minsk y cubrir el enorme hueco de casi 300 kilómetros que se había producido en el centro de sus líneas. Hitler no cedió. El 6 de julio, en la reunión que denegó las retiradas propuestas por Model, pidió al general Heusinger detalles sobre las pérdidas en esas dos semanas de lucha. Respondió el general: "entre 12 y 15 divisiones están cercadas, pero las pérdidas totales rebasarán las 28 divisiones". Eso equivalía a 350.000 hombres, a los que hay que añadir gran cantidad de material: 215 carros de combate y 1.300 cañones. No se desplomó Hitler ante las aterradoras noticias, ni nadie le oyó jamás una disculpa o la más leve alusión a sus tremendos errores. Ese mismo día ordenó la formación urgente de 15 nuevas divisiones de infantería, para lo cual la Marina, la Luftwaffe, las SS y la industria deberían entregar efectivos. El ministro de Armamento, Speer, debía ceder 50.000 hombres jóvenes de sus fábricas, aunque fueran especialistas, y ordenar un plan de emergencia a las industrias de armamento para que construyeran el necesario equipo. Deberían formarse inmediatamente, también, una docena de brigadas, con unos 50 carros cada una... Ante el inminente peligro que se cernía sobre Prusia Oriental, Hitler ordenó que se movilizara a la población para levantar defensas que impidieran el paso al Ejército Rojo y se encuadrara a las milicias para que contribuyeran a la defensa... Y mientras en "La Guarida del Lobo" se adoptaban esas desesperadas medidas, cuatro Grupos de Ejércitos soviéticos seguían moviéndose hacia el oeste, penetrando por el enorme boquete abierto en el dispositivo alemán. Bagramian giró hacia el noroeste, amenazando al Grupo de Ejércitos Norte, con la clara intención de llegar al Báltico (11); Cherniakovsky penetró en Lituania y avanzó hacia las fronteras de Prusia Oriental; Shakarov acompañaba ese movimiento más a la izquierda, en dirección Grodno-Bialystok, con el propósito de caer sobre Varsovia por el norte; Rokossovsky se dirigió en línea recta hacia la capital polaca, pasando previamente por Brest-Litovsk... A un ritmo superior a los 15 kilómetros de avance medio diario, los soviéticos alcanzaban los arrabales de Varsovia y la frontera de Prusia en los primeros días de agosto, habiendo cubierto en algunos puntos hasta 600 kilómetros en 7 semanas de lucha. (12)


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