El valor de las fuentes literarias

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Datos principales

Inicio 
750AC
Fin 
600AC
Rango 
750AC to 600AC
Periodo 
Periodo prerromano
Lugar 
Derechos 

Desarrollo

En los últimos años se ha producido una renovación total de nuestros conocimientos sobre Tartessos, mediante el análisis de los hallazgos arqueológicos y una revisión crítica de las fuentes literarias, lo que ha hecho conseguir una perspectiva distinta del conocimiento de la historia de Tartessos. Hay posibles referencias a Tartessos en una serie de fuentes semíticas y en las tradiciones míticas griegas. Entre las primeras destacan las menciones a la Tarsis bíblica contenidas en los libros del Antiguo Testamento y las alusiones a Tarsis en la estela de Nora y la inscripción del emperador asirio Asharadón. En el Antiguo Testamento la palabra Tarsis es utilizada como antropónimo, piedra preciosa, tipo de barco y topónimo. La identificación de este topónimo no ha sido uniforme. Así, mientras para unos autores hay que situarlo en el Mar Rojo, sin tener en cuenta la fecha de composición de la fuente, para otros Tarsis es Tartessos, independientemente también de la cronología. Lo más probable es que, según la época de composición del texto y la concepción del mundo que tenían los hebreos como algo cerrado, en una primera etapa (primeros años del I milenio a.C.) se refiriera al Mar Rojo como tierra prometida, teniendo relación en las referencias más modernas con Tartessos, debido al comercio que realizan los fenicios con el occidente del Mediterráneo a partir del siglo VIII a.C. Tanto González Wagner, como Bunnens y Alvar consideran que la referencia a Tarsis es una referencia a Occidente, bien en su conjunto, bien en un lugar más concreto de Occidente. El agrupamiento b-trss de la primera línea de la estela de Nora y la inscripción de Asharadón en que este emperador asirio se vanagloria de haber conquistado muchos países marítimos, entre ellos el país de Tar-si-si, refuerzan la localización mediterránea occidental de la Tarsis bíblica. Las tradiciones míticas griegas pueden dividirse en dos grupos: las que ofrecen una información indirecta en un momento anterior a la expansión colonial histórica de los siglos VIII y VII a.C. y las que aluden específicamente a Tartessos. A éstas hay que añadir las tradiciones de carácter histórico. Al primer grupo pertenecen las leyendas de los nostoi (vuelta a casa de los caudillos de la guerra de Troya -Ulises, Anfiloco, Teucro, Antenor, etc.-), de los Argonautas y su ubicación occidental, posiblemente por razones de tipo político-económico de determinadas ambiciones coloniales en Occidente, y la ubicación occidental del mito de las Gorgonas y las hazañas de Perseo por Hesíodo (Teogonia, 274 y ss.-segunda mitad del siglo VIII a.C.), sin duda porque el inicio de la gran colonización impone la búsqueda de una región nebulosa más lejana. Entre las tradiciones míticas griegas que aluden específicamente a Tartessos se encuentran el mito de Gerión y el décimo trabajo de Hércules, localizados en la Península Ibérica, porque en un determinado momento constituyó para los griegos el fin occidental del mundo y cuya historicidad es extensamente rechazada, las tradiciones míticas griegas, sin mención específica, pero que han sido relacionadas con esta cultura peninsular (leyendas y mitos relativos al jardín de las Hespérides y el undécimo trabajo de Hércules, el de Atlas, Prometeo y los Titanes, así como la leyenda de la Atlántida) y el mito de Gárgoris y Habis, que es el más célebre de los relacionados con Tartessos y sobre el que se han realizado estudios e interpretaciones muy abundantes, intentando a menudo con él la reconstrucción interna de Tartessos. Entre estos estudios destacan los de Caro Baroja, Maluquer, Blázquez, Vigil, Ruiz Rodríguez, Bermejo y García Moreno, para quienes el referido mito sería el reflejo de un sistema monárquico con una monarquía divina de tipo hereditario y una sociedad dividida en clases. En opinión de González Wagner se trata de una creación tardía determinada por los postulados teóricos de la antropología helenística y aplicada artificialmente a los orígenes de Tartessos. Finalmente se conocen también una serie de tradiciones de carácter histórico recogidas por Estesícoro (raíces argénteas del río Tartessos), Anacreonte (longevidad de su monarca Argantonio), Hecateo (habla de una tal Helibyrge, ciudad de Tartessos), Heródoto (Tartessos como emporio de gran riqueza más allá de las Columnas de Hércules, así como de relaciones con los focenses), Eforo, Aristófanes, Estrabón (Tartessos como ciudad, río, región y centro de contratación de metales) y Avieno, que ofrece la más abundante información de índole geográfica. Habla de una ciudad llamada Tartessos que identifica con Cádiz, confusión que podría arrancar de época helenística. En general podemos decir que las reconstrucciones históricas sobre Tartessos se han visto a menudo artificialmente enriquecidas debido a la utilización de una documentación literaria perteneciente con frecuencia a tradiciones tardías y en muchas ocasiones ajenas al mundo autóctono peninsular. En este panorama los testimonios realmente significativos son bastante reducidos.


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