Base económica

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Datos principales

Inicio 
500AC
Fin 
200AC
Rango 
500AC to 200AC
Periodo 
SegundaEdadHierro

Desarrollo

Es escasa la información que tenemos para la zona en materia de reconstrucción paleoambiental y de estudios sobre la producción vegetal o animal. No obstante, parece confirmarse que durante el siglo V a.C. el paisaje natural del área mediterránea occidental estaba compuesto preferentemente por encinas y pinos, como lo demuestran los estudios polínicos realizados en puntos tan distantes como Puente Tablas en el Alto Guadalquivir o el santuario rural de Pantanello en Basilicata, a 3 kilómetros de la colonia de Metaponte. Se desconoce hasta qué punto estos núcleos eran ya reductos del bosque mediterráneo, ya que en sitios como Castellones de Ceal, aguas arriba del Guadalquivir o Puntal dels Llops en Valencia, los restos polínicos recuperados destacan el papel del pino de forma dominante, aunque puede deberse a su disposición excéntrica respecto a los bosques de encinas. En el plano de la agricultura, continúa ejerciendo un fuerte predominio la producción cerealista, que en el Alto Guadalquivir domina sobre el resto de las herbáceas de forma poderosa, en una curva que tiende a alcanzar su óptimo a mediados del siglo V a.C. para descender después y recuperarse a fines del siglo IV. Dominan en el grupo la espelta y la cebada, así como el trigo duro, y comparte el cereal su presencia con las leguminosas, además del olivo y la vid. En Pantanello se da la misma articulación, con la salvedad de que no se documenta trigo duro y que, a partir de finales del siglo IV, se produce la caída del olivar y la vid, quizá por efecto de una estrategia diseñada por la colonia de Metaponte, y se desarrolla la producción de cereal con una tendencia al monocultivo, que incluso puede haber puesto en cuestión el modelo rotativo con las leguminosas, a juzgar por la baja que éstas también presentan en la curva polínica general. En el marco de la fauna, las variaciones son muy amplias, aunque parece apuntarse una tendencia al dominio porcentual de los ovicaprinos, a tenor de los resultados obtenidos en asentamientos muy distantes entre sí del ámbito mediterráneo. Pantanello, que mostraba primero una tendencia, durante los siglos VI y V a.C., al dominio del ganado bovino, sin embargo, a partir del IV a.C. da signos de potenciar los rebaños de ovicaprinos; igual sucede en la mayor parte de los asentamientos de la zona de Metaponte a partir de su inclusión en la chora, es decir, desde el siglo V a C.; un caso sintomático de estos cambios es Cozzo Presepe, un hábitat indígena que, en el siglo VI a.C., articulaba las tres especies (ovicaprinos, bovinos y suidos) de forma equilibrada, pero que a partir del siglo V a.C. ve caer la tasa de bovinos y suidos y aumentar considerablemente el número de ovejas. En el valle del Guadalquivir, conforme se desciende hacia su desembocadura, el dominio del bovino es significativo, como lo demuestran las series de El Carambolo Bajo, durante la fase orientalizante; sin embargo, conforme se asciende hacia la parte alta del valle, los porcentajes dominantes caracterizan a los ovicaprinos no sólo atendiendo a esta razón geográfica, sino al tiempo. En Puente Tablas, en el siglo III a.C., se confirma ya el dominio de los ovicaprinos, y en Peña Negra se realiza esta transición durante el periodo orientalizante. En términos generales, la fase que se inicia en el siglo V a.C. supone una importante transformación del paisaje, porque se hacen efectivos los cambios abiertos por las colonizaciones no tanto en materia de incorporación de nuevas especies, ya que el aceite o la vid se conocen desde el milenio anterior, sino porque se generaliza su cultivo. De este modo, en Basilicata se advierte que áreas que no habían sido cultivadas con anterioridad ahora con las especies arbóreas pueden ser puestas en producción, sin necesitar para ello demasiada mano de obra. Este proceso expansivo hacia nuevas tierras se define, hacia la mitad del siglo II a.C., en zonas del valle del Guadalquivir hasta entonces no cultivadas por la dureza de sus suelos, posiblemente por un cambio tecnológico que Wells recoge, como es la sustitución de la reja de arado de madera por la de hierro y la extensión del uso de la guadaña.


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