La ofensiva del Tet

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Datos principales

Inicio 
1968DC
Fin 
1968DC
Rango 
1968DC to 1968DC
Periodo 
Guerra de Vietnam
Derechos 

Desarrollo

Para la población vietnamita, el Tet, el año nuevo lunar, representa un período de paz que se distingue por un "cese el fuego", normalmente aceptado tanto por los del vietcong comunistas como por el gobierno de Saigón. Como cada año, también en 1968 el comité directivo comunista anunció la tregua, aunque en realidad, aprovechando el permiso concedido a los soldados survietnamitas y que las ciudades estaban llenas de civiles en fiesta, infiltró a numerosos guerrilleros que asaltaron objetivos clave: mandos militares, estaciones de radio, puestos de policía, etc. La ofensiva comunista, desarrollándose a lo largo de todo el territorio de Vietnam del Sur y dirigida contra las ciudades y los lugares principales, utilizó alrededor de 84.000 hombres entre soldados del vietcong y soldados regulares nordvietnamitas. Los golpes más duros fueron lanzados contra Saigón y Hué; con todo, debido a las dimensiones de la operación, las fuerzas comunistas habían diezmado demasiado sus propias filas y en muchas ciudades y cabezas de partido menores fueron aniquilados en el giro de pocas horas. Por vez primera, los soldados del vietcong trasladaron la guerra de la campiña y de la jungla a las áreas urbanas. Al contrario que en otras ciudades, los encuentros en Saigón y en Hué fueron particularmente ásperos y prolongados y el nivel de destrucción elevado. Las peores acciones tuvieron lugar en Hué, en donde la presencia survietnamita estaba limitada a una compañía de soldados y algunos elementos de unión americanos. La unidad más cercana estaba acuartelada en Phu Bai, doce kilómetros hacia el sur, en donde había marines americanos. La ciudad, única entre las tantas atacadas, cayó rápidamente en manos, del vietcong, a excepción de los pequeños enclaves. Después de esto, los ocupantes dieron vía libre a una serie de brutalidades jamás vistas, comenzando por asesinar a sangre fría a muchas personas implicadas en el régimen de Saigón. Siguiendo la lista de acciones preparada desde hacía tiempo, asesinaron a administradores, funcionarios gubernamentales, policías, comerciantes, además de otros muchos que habían tenido vagos encuentros con el régimen. También fueron asesinados numerosos occidentales, entre los que se encontraban Stephen Miller, del US Information Service, el doctor Horst Gunther Krainick con su mujer y otros dos médicos alemanes, dos misioneros benedictinos franceses y otros muchos. En los meses que siguieron se encontraron fosas comunes en las que fueron enterrados un total de unos tres mil hombres. Las víctimas fueron asesinadas mediante disparo con arma de fuego, apuñaladas e incluso sepultadas vivas. El terror se utilizaba con frecuencia por parte de las tropas de Hanoi, aunque, al ser normalmente practicado en la campiña, resultaba muy difícil de descubrir. La técnica de ataque adoptada por el vietcong era muy simple: después de la infiltración de los primeros elementos, camuflados con vestidos civiles, y el comienzo del ataque de éstos contra los centros neurálgicos, seguían oleadas sucesivas desde el exterior que se reconducían hacia los precedentes y se atrincheraban en posiciones difíciles de atacar. Después del encuentro inicial, las unidades americanas y survietnamitas comenzaban el contraataque. En Saigón estaban presentes el 716° batallón de la policía militar americana, una unidad de rangers survietnamita y algunos elementos de la policía nacional. Las unidades americanas, normalmente adiestradas para operar en campo abierto, con una mayor potencia de fuego y una elevada movilidad, se vieron obligadas a combatir a corta distancia entre laberintos de callejuelas. Junto a ello, se expusieron al tiro de los tiradores de elite enemigos, escondidos entre las ruinas de los edificios y en cualquier lugar idóneo para contrarrestar al adversario. La elección táctica americana, aplicada durante la reconquista de Hué, consistía en asegurarse un punto de apoyo en medio de las callejuelas del barrio en el que estaban operando para de allí intentar expandirse combatiendo casa a casa. El armamento del vietcong consistía principalmente en fusiles automáticos AK 47, lanzamisiles RPG y " class="manita" data-toggle="popover" data-content="Ir a la ficha">fusiles SKS "Simonov". El fusil SKS, de calibre 7,62 x 39, ya demostrado particularmente idóneo en los combates en la jungla, gracias a su peso contenido, a su precisión y a la limitada necesidad de manutención, demostró estar a la altura de su fama incluso en las áreas urbanas. En numerosas ocasiones, el arma se reveló particularmente letal. Tiradores de elite dotados del "Simonov" modelo base, o del modificado con el añadido de una óptica, consiguieron matar o herir a personal americano incluso a distancias más bien grandes. Para el tiro de precisión durante las operaciones de los tiradores de elite, el arma fue provisionalmente privada del asta de recuperación de gas, trabajando con obturador manual, es decir, sujeta a menores vibraciones durante el disparo. Por su parte, las unidades americanas y survietnamitas, al no disponer en las ciudades de la cobertura de los grandes calibres, hicieron abundante uso de las ametralladoras M 60 calibre 7,62 NATO. El combate en el tejido urbano difería completamente del realizado en campo abierto; el avance se realizaba metro a metro, edificio a edificio, con ángulo de visual muy restringido y con el riesgo de convertirse en objeto del tiro del adversario a 360°, no sólo a nivel de calle, sino también de posiciones más elevadas. Obligados a moverse entre montones de ruinas y cruces de calles, las unidades de contraataque, disponiendo de una potencia de fuego superior gracias a las M 60, tuvieron un ligero margen de ventaja operativo y pudieron, día a día, mostrar su superioridad frente al enemigo. La M 60 fue distribuida a las fuerzas armadas americanas en 1961, estando todavía hoy en uso. Además de la versión base existen otras versiones ligeramente modificadas para el uso en helicópteros, jeep y medios acorazados. En numerosos casos, las fuerzas americanas, durante los denominados combates ciudadanos, utilizaron los helicópteros Huey dotados de ametralladoras M 60 montadas sobre salientes laterales gracias a los cuales eran capaces de golpear al enemigo, quien de vez en cuando resultaba más bien inaccesible por parte de las unidades de infantería. La ciudad de Hué fue declarada segura después de unos veinte días de durísimos combates como los descritos. Uno de los objetivos de la ofensiva del Tet era provocar un levantamiento popular capaz de provocar la caída del gobierno de Vietnam del Sur y la disgregación de su ejército. Sin embargo, no hubo ninguna sublevación y el gobierno permaneció firme en su propio puesto. Las tropas survietnamitas combatieron bien y con decisión junto a los americanos, tal vez porque tenía bien visible, en aquél momento, los objetivos de su lucha: la defensa de sus familias y de sus casas. La victoria militar survietnamita en el campo apareció innegable; con todo, ante la opinión pública americana y europea las cosas parecieron más bien distintas, debido, casi con toda seguridad, al particular modo en que la prensa y la televisión occidentales contaron lo ocurrido, privilegiando scoop y casos individuales sin dar una visión general y un análisis completo de la situación.


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