La batalla de Issos

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Datos principales

Inicio 
333AC
Fin 
333AC
Rango 
333AC to 333AC
Periodo 
Alejandro Magno
Lugar 
Derechos 

Desarrollo

Cuando Alejandro consigue imponer la paz en Grecia, tras la muerte de su padre Filipo de Macedonia, pondrá en marcha su principal sueño: la conquista de Asia. En la primavera del año 334 a.C. sale de la capital macedonia hacia la península de Anatolia. Las ciudades griegas de Asia Menor caen en sus manos, no sin alguna resistencia como en Mileto o Halicarnaso. En Gordion cortará el famoso nudo que le daría acceso a Asia, según la tradición. Desde allí cruzaron las Puertas Cilicias para acceder a la costa fenicia y Mesopotamia. Corría el año 333 a.C. y en la ciudad de Tarso Alejandro cayó enfermo, parando el avance durante unos días. Una vez recuperado el rey macedonio sus tropas se encaminaron hacia las Puertas Sirias, dejando a los enfermos en la ciudad de Issos, con el fin de continuar su avance hacia el sur y poder derrotar definitivamente a Darío en Siria. Alejandro estableció su campamento a la entrada de las Puertas Sirias. Allí se recibió la noticia de que Darío estaba a la espalda del ejército griego, ya que había accedido a la llanura de Issos por un paso que los griegos desconocían: las Puertas Ammaníes. Darío entró en la ciudad y mutiló horriblemente a los enfermos griegos que habían quedado en Issos, quizá para provocar a Alejandro. Las tropas griegas retrocedieron hacia la llanura y fueron al encuentro del rey persa. Darío, que dirigía personalmente su ejército formado por unos 200.000 hombres precedido por un numeroso grupo de carros de combate y flanqueado por la caballería, se había trasladado a la orilla norte del río Píramo para esperar el combate. Allí estableció su campamento y se preparó para la batalla. Partiendo desde Issos, Alejandro se encaminó al encuentro del ejército de Darío. Un escuadrón de caballería persa partió del flanco este para dirigirse contra las tropas griegas, realizando una maniobra envolvente. Alejandro envió a su caballería tracia para evitar el ataque persa. El choque entre ambas formaciones fue brutal. Mientras el grueso de la tropa de Alejandro avanzaba hacia el río la infantería pesada griega, mercenaria en el ejército persa, realizó una maniobra de avance para recibir el primer empuje. Las falanges macedonias cruzaron el río y se produjo el esperado enfrentamiento entre ambas tropas. La lucha fue encarnizada, lanzando los persas constantes oleadas de tropas frescas. Entretanto, en la izquierda la caballería y la infantería griegas se habían lanzado contra el ala derecha persa, viéndose atacada por un escuadrón de carros que no fue determinante por lo escarpado del terreno. Alejandro en persona dirigía el ala derecha del ataque macedonio, cargando una y otra vez contra los contraataques de los escuadrones árabe y asirio. Dos episodios serían determinantes para el desarrollo de la batalla. En el frente central, los infantes macedonios realizaron una maniobra envolvente contra los mercenarios griegos, atacando por dos frentes, lo que provocó la derrota de la infantería mercenaria. Esta maniobra permitió que los infantes macedonios atacaran directamente el corazón de la formación persa, enfrentándose con los legendarios Diez Mil Inmortales, las tropas de élite de Darío. El segundo episodio determinante sería la victoria macedonia en la lucha de caballería del ala derecha, lo que permitió que Alejandro contara con un nutrido grupo de refuerzos para continuar con su ataque al flanco oeste del ejército persa. El empuje de Alejandro y sus tropas en los tres frentes de batalla abiertos indicaban que Darío iba a sufrir una contundente derrota. El rey persa emprendió la huida en su carro de guerra acompañado de un pequeño grupo de nobles. La huida del monarca provocó la dispersión de las tropas persas, manteniéndose en su puesto de combate sólo los Inmortales. Los soldados macedonios realizaron una maniobra envolvente y derrotaron a los Diez Mil En su huida, Darío abandonó su carro y se dirigió hacia las Puertas Ammaníes. Alejandro y algunos de sus generales iniciaron la persecución del monarca persa pero el intento fue inútil. Tras la importante victoria Alejandro tenía a su disposición toda Siria, Fenicia y Palestina, alcanzando Egipto, donde fue recibido como un libertador. En su avance por Asia, el rey macedonio derrotó definitivamente a Darío en Gaugamela, consiguiendo alcanzar la India.


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