El utillaje de hierro en Numancia y su información económica

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Datos principales

Inicio 
200AC
Fin 
350DC
Rango 
200AC to 350DC
Periodo 
Celtiberia
Lugar 

Desarrollo

Por Alfredo Jimeno, José Ignacio de la Torre, Ricardo Berzosa, Raúl Granda Dpto. de Prehistoria. Universidad Complutense de Madrid. Plan Director de Numancia. INTRODUCCIÓN Dentro del Plan Director de Numancia patrocinado por la Dirección General de Patrimonio y Promoción Cultural de la Junta de Castilla y León, se engloba, como uno de los aspectos importantes de la investigación, la revisión de los materiales hallados en el cerro de La Muela de Garray en las excavaciones antiguas realizadas por la Comisión en el yacimiento, que actualmente se hallan en los fondos del museo Numantino. El objeto concreto de este trabajo es la reinterpretación y estudio de los utensilios de hierro que componen la colección, así como el intento de adscribir los diferentes tipos identificados a las distintas áreas de actividad económica que se dieron en la ciudad. TRABAJOS ANTERIORES Los estudios específicos sobre los aspectos económicos de la Cultura Celtibérica han sido en general bastante escasos . Los investigadores casi siempre se han centrado en el estudio del material cerámico, o en los objetos metálicos tradicionalmente considerados como de "prestigio", o en algún modo "especiales", por sus supuestas connotaciones de tipo simbólico (sobre todo cuando estos han sido hallados en contextos funerarios), para la reconstrucción de modelos socioeconómicos. Pero muy pocas veces se han detenido en otros elementos integrantes del registro arqueológico tan importantes para la comprensión del mismo como puedan serlo los anteriores. Nos referimos al utillaje de uso cotidiano o doméstico, íntimamente relacionado con la obtención de recursos y con la actividad económica. Quizá esto pueda achacarse a la tendencia que se ha tenido de reconstruir la Protohistoria a partir casi exclusivamente de sus clases sociales dominantes o élites. La bibliografía específica sobre el utillaje en Numancia se reduce un catálogo descriptivo de algunos materiales que publicó hace unos años María Ángeles Manrique , y sobre la celtiberia en general a los más recientes trabajos de Magdalena Barril, el último de ellos presentado en este mismo congreso , en los que se entra ya a reconocer en función de los objetos estudiados (pertenecientes a yacimientos excavados en época antigua como los de Los Castejones en Calatañazor , Castil Terreño en Izana o Las Quintanas y Cuesta del Moro de Langa de Duero conservados en el M.A.N.), distintas actividades económicas así como el proceso de desarrollo de las de las mismas. Otro yacimiento en que se han encontrado conjuntos significativos de útiles de trabajo sería La Caridad de Caminreal (Teruel), y fuera ya del ámbito de la Celtibéria el castro de Botija en Villasviejas (Cáceres) , entre otros, ha aportado también algunos materiales interesantes. Pero quizá los primeros en este tipo de trabajos sean los de Enrique Pla Ballester a finales de los años sesenta en el área valenciana, o los de Encarnación Sanahuja para Cataluña , en los que ya se hicieron estudios pormenorizados de los utensilios adscribiéndolos a distintas actividades, así como reconstrucciones teóricas sobre la economía ibera. LA CRONOLOGÍA Y SUS PROBLEMAS El marco cronológico de los objetos que hemos estudiado es amplio, y comprendería desde el siglo I a. C. hasta el siglo IV de nuestra era, coincidiendo con la estratigrafía de la ciudad en la que, con claridad, se distinguen dos momentos; uno de época republicana o celtíbero-romano, y otro posterior de época Imperial. Si bien puede parecer que el estudio de forma unitaria de materiales correspondientes a dos momentos estratigráficos distintos y que abarcan un periodo de más de cinco siglos es excesivo, creemos que básicamente el utillaje identificado, su funcionalidad, y las distintas actividades que se realizaron en Numancia durante este periodo, no sufrieron cambios de importancia. Más bien los cambios substanciales debieron producirse a partir del siglo II a.C. con el inicio de la romanización y la introducción de innovaciones en los utensilios como ya ha apuntado M. Barril . No obstante a este respecto hay que recordar que algunas de las innovaciones técnicas que esta autora atribuye a la llegada del mundo romano como serían los útiles dobles con enmangue de ojo perpendicular, están documentadas ya en el área ibérica en contextos del siglo IV a. C. LOS MATERIALES Los materiales con los que hemos trabajado, ofrecen hoy en día, una información parcial por varias razones. La primera de ellas por que nunca podremos hacer una valoración exacta de la gran cantidad de utensilios realizados sobre materias perecederas que se usaron cotidianamente, como arados, horcas, bieldos, piezas de carro etc., y que serían constatados por el alto porcentaje de ellos que a partir de los estudios etnológicos se puede documentar. La segunda, los problemas de documentación propios de las excavaciones antiguas, y en tercer lugar, los problemas intrínsecos que presenta actualmente la colección, no sólo de sigla (perdida en algunos casos a causa de traslados y restauraciones) o de conservación, si no también de extravío de materiales o simplemente, de mezcla con objetos de otras colecciones, como los del antiguo Museo Celtibérico, que también se encuentran en el Museo Numantino. Todo esto explica la diferencia notable entre el número de utensilios de hierro que figuran registrados en el inventario (1214 en total), y los que se conservan en los fondos como pertenecientes a la ciudad (1662 objetos), (fig.1A). Los casi 14.000 objetos recuperados por la Comisión, fueron realizados sobre soportes materiales variados como bronce, asta, hueso, plomo, madera, piedra o barro, y como hemos dicho, más de 1.600 se realizaron en hierro, siendo 452 de ellos los que se han interpretado como utensilios propiamente dichos. De este número, hemos identificado más de cuarenta tipos distintos, cantidad muy superior a la documentada en ningún yacimiento celtibérico hasta el momento, y que ha aumentado respecto a la que aparece en el inventario del museo (fig. 2 A), a pesar de que objetos como por ejemplo una pala , un rastrillo, o una sierra que como puede verse en la figura se habían documentado, hoy no se encuentran en los fondos. Se han diferenciado además entre el resto de objetos de hierro, otras categorías como las armas, los objetos de uso indefinido, identificables formalmente pero que no se consideran utensilios propiamente dichos (como clavos, abrazaderas, anillas, bisagras, etc.), y por último, los "indeterminados". Llama la atención observar como varían los porcentajes de las distintas categorías según si estos se hacen con los datos del inventario del museo o con los de nuestra revisión, de forma que por ejemplo el número de armas en el primero es mucho mayor a causa de las interpretaciones que Blas Taracena hizo sobre determinados objetos que veremos más adelante, influenciado por la creencia de que la ciudad documentada de época republicana era la destruida en el 133 a. C.. Se observa además como el número de objetos sin identificar o "indeterminados" aumenta tras nuestra revisión, en parte a causa del deterioro que ha sufrido la colección, y en parte también a nuestra prudencia a la hora de darles una adscripción tipológica a aquellos que nos planteaban dudas importantes en su interpretación (fig. 1A). En función del utillaje estudiado se han identificado las siguientes actividades económicas: agricultura, ganadería, trabajo de la madera y aprovechamiento forestal, actividad textil, curtido de pieles, trabajo de la piedra y trabajo del metal (que comprendería también la orfebrería), y otras que pudieron darse como la albardería (agujas de albardero), guarnicionería (presencia de arreos), etc. que han quedado englobadas en la categoría de "otras actividades", así como elementos relacionados con el transporte (piezas de ruedas de carro), utensilios de uso doméstico (entre ellos llaves, cazos, tapaderas etc.). Los arreos han sido incluidos como una actividad más ya que el porcentaje de ellos es importante respecto del total, aún cuando en muchos casos no se haya podido determinar si su uso estuvo destinado a la monta de caballerías (no siendo esta una actividad económica por sí sola), o a elementos de tiro, en cuyo caso habría que relacionarlos con actividades agrícolas, o de transporte (fig. 1B). Además de las anteriores, la caza, recolección, pesca (con una buena representación de anzuelos de bronce), y alfarería (habiéndose documentado un alfar en la ciudad ), compondrían el panorama de actividades económicas de la ciudad. Si sólo atendiésemos a los utensilios de hierro, el porcentaje de ellos respecto a las actividades en las que se integran estaría más o menos equilibrado, lo que indicaría que ninguna de ellas tendría mayor peso en la economía que las demás, (fig. 1B). Sin embargo, sabemos que éste no es un dato fiable, pues hay actividades como la ganadería o la textil que para llevarse a cabo no necesitan muchos instrumentos de hierro, mientras que en otras como el trabajo de la madera o la forja, el utillaje necesario es casi por completo de este metal. ACTIVIDAD AGRICOLA Respecto a esta actividad, se han podido identificar 21 utensilios que corresponden al 5% del total (figs. 1B y 2B ), documentándose todo el proceso que recoge Mingote Calderón desde la preparación y siembra, con azadones, legones, layas (instrumentos muy primitivos para remover la tierra en zonas donde no se puede utilizar el arado), alcotanas, aguijadas o gavilanes (para limpiar la reja del arado de tierra y hierbas durante el proceso de roturación de la tierra) -aunque no hemos constatado la presencia de rejas de arado-, la recogida, como hoces o podaderas, el acarreo, como horcas, y el mantenimiento, con azuelas y de nuevo podaderas (fig. 3A ). Los gavilanes o aguijadas aparecen en el inventario de época de Blas Taracena como "regatones de punta plana", pero por paralelismos etnológicos y en la bibliografía arqueológica se reconocen como aperos agrícolas cuya función ha sido explicada más arriba. ACTIVIDAD GANADERA Hay que tener en cuenta como ya se ha dicho, que para la práctica de esta actividad el número de utensilios de hierro necesarios no es muy elevado, por ello no queda muy representado en el registro arqueológico. Hemos relacionado con la ganadería 18 objetos, que corresponden al 4 % del total (figs. 1B y 2B), entre ellos cencerros, esquilas, sus correspondientes badajos , tijeras de esquilar, y lo que creemos se trata de un gancho para reunir el ganado (con la punta engrosada a modo de botón para no hacer daño a los animales) con el que el pastor prendería y retendría las reses del mismo modo que se hace con el cayado (fig. 3B, nğ 1). Otros aspectos derivados de esta actividad como la obtención de leche y carne, sólo pueden documentarse a partir de los estudios faunísticos que permitan reconocer las edades de los animales y su aprovechamiento potencial. Respecto al aprovechamiento de la lana, se han podido identificar tres tijeras que serían aptas para las labores de esquileo (fig. 3B, nos 3 y 4), y que entrarían dentro del grupo de las de tamaño mediano establecido por Carmen Alfaro, que superarían los 25 cms. de largo . Esta autora sólo reconoce tres ejemplares más de este tipo para toda la Península Ibérica, mientras que otras más pequeñas, tradicionalmente relacionadas con la actividad ganadera, son difíciles de adscribir a esta función, y sí a un uso doméstico o textil. Algunas de las asunciones tradicionales respecto a la ganadería como base de la economía celtibérica, tomadas de las Fuentes Clásicas ( por ejemplo en Tito Livio 21, 43 o Diodoro V 33, 16), han hecho que muchas de las tijeras aparecidas en contextos funerarios se hayan considerado propias para esquilar sin tener en cuenta su tamaño, en vez de interpretarlas como utensilios de uso personal o doméstico, haciéndose a veces reconstrucciones socioeconómicas complejas a partir de este hecho. ACTIVIDAD TEXTIL Los objetos que se han podido relacionar con esta actividad son 12, suponiendo un 3% del total (figs. 1B y 2B), documentándose sólo dos tipos de utensilios distintos; agujas (que en su mayoría son de bronce y por tanto no son objeto de este estudio), estando entre ellas algunas que podrían interpretarse como "lanzaderas", usadas para pasar la lana enrollada entorno a sí mismas entre los hilos del telar, y tijeras que por su tamaño sí podemos adscribir a esta actividad (fig. 4B nğ 2). Un elemento a tener en cuenta sería las agrupaciones de varillas, que podrían ser interpretadas como restos de las púas de cardadores o peines, usados para ajustar los hilos en la urdimbre, y que a veces han aparecido en algunos yacimientos sin ser tenidas en cuenta. Aparte de los anteriores, existen documetados muchos otros objetos, no de hierro, relacionados con esta actividad que reflejarían una importante producción textil; nos referimos a pondus y fusayolas. CURTIDO DE PIELES El número total de utensilios que hemos identificado con esta actividad es de 39 representando un 9% del total, (fig. 1B y 2B ). Entre ellos se encuentran chiflas, cuchillas, agujas, punzones, así como tijeras (fig. 4B). En el caso de las agujas, se han identificado también las que se conocen como "colchoneras", que se utilizan para el trabajo del cuero. Los punzones biapuntados que serían en algunos casos leznas, fueron interpretados por Taracena como "dardos" , lo cual hace que el número de armas que aparecen en el inventario del museo sea mucho mayor que en nuestra revisión (fig. 1A). Las tijeras de pequeño tamaño también han sido relacionadas con esta actividad como anteriormente se ha dicho. APROVECHAMIENTO FORESTAL Y TRABAJO DE LA MADERA Los utensilios que hemos adscrito a estas actividades económicas van desde los relacionados con la obtención de madera y ramas como podones, hachas, hachas-pico, descortezadores y podaderas, hasta los de carpintería, en los que encuadraríamos gubias, formones, cuñas, barrenas helicoidales, azuelas, sierras, etc. (fig. 4A). El porcentaje de ellos es del 8% siendo un total de 40 (figs. 1B y 2B). Los análisis polínicos presentados en éste mismo Congreso , así como las Fuentes Clásicas (Apiano Iber. 76), permiten realizar una reconstrucción del paleopaisaje y el potencial aprovechamiento forestal del entorno de Numancia. Los trabajos de poda, de obtención de resina, (la cual hemos podido relacionar con la sujeción a un enmangue de asta de un utensilio que sólo conservaba el vástago), el empleo de la madera como combustible vegetal, la construcción de mobiliario, de utensilios, y aperos de trabajo, serían el resultado de los trabajos relacionados con esta actividad. UTENSILIOS PARA EL TRABAJO DEL METAL Hemos identificado utensilios como cortafríos, tenazas, martillos, cuñas (fig. 5A), o incluso una cayadilla, objeto que usan los herreros para agrupar el carbón en el centro del hogar, y que suponen un 4 % del conjunto con un total de 17 objetos (figs. 1B y 2B). Como materiales a destacar dentro de esta actividad, mencionaremos un pequeño yunque o tas, y un pequeño martillo, los cuales estarían relacionados con trabajos de orfebrería (fig. 5A nos 3 y 4). Junto con lo anterior, la Comisión de Excavaciones documentó también en su día una fragua en la Manzana V , lo que confirma sobre el plano de la ciudad, la práctica de esta actividad como el estudio de los utensilios ya había apuntado. UTENSILIOS PARA EL TRABAJO DE LA PIEDRA Utensilios típicos como las barrenas de cantero, compases, picos, cinceles, cuñas, escoplos de cantería y punteros (fig. 5B), han podido ser identificados en la colección a pesar de que a juzgar por el registro arqueológico (especialmente por los materiales con que se construyeron las casas) esta actividad en no debió tener un importante desarrollo. La aparición en la ciudad de época Imperial de aras dedicadas a Júpiter y Marte, así como el monumento funerario dedicado a Lucio Valerio Nepote , sito en las proximidades de la ciudad, hace plantearse si se trata de producciones locales. CONCLUSIONES Dentro del marco cronológico de los materiales con que hemos trabajado (siglo I a.C.- V d. C.) y atendiendo a la información que otros aspectos nos ofrecen, pensamos que el esquema económico que podría darse en Numancia en ésta época sería el siguiente: una economía de carácter mixto con preeminencia de la agricultura sobre la ganadería (y esta está estrechamente relacionada con el aprovechamiento de los productos secundarios a que da lugar como lanas, pieles, etc., que sostendrían actividades que creemos de cierto peso, como el curtido de pieles o la industria textil). El incremento de la actividad agrícola queda documentado sobre todo a partir de época Imperial por el surgimiento de una serie de asentamientos en el territorium inmediato a Numancia, que estarían en relación con el aprovechamiento del entorno, bien supeditados a la ciudad, bien como centros autárquicos tipo villae , en cualquier caso en función de zonas de un marcado aprovechamiento agrícola. Por otra parte, que si bien no existirían zonas de producción especializada a gran escala relacionadas con una actividad concreta dentro de la ciudad, puede afirmarse la presencia de especialistas tales como curtidores, tejedores, canteros, herreros, carpinteros, etc. y aunque la mera documentación de determinados utensilios de hierro que hemos estudiado no prueba la existencia de un trabajo especializado, creemos que sí lo hace la gran diversidad de los mismos, lo que indicaría un alto grado de especialización en el trabajo. No obstante, las formas de explotación del entorno y la obtención de recursos no debieron variar en gran medida respecto a épocas anteriores, ni tampoco los utensilios relacionados con estas actividades, aunque si debió adoptarse el modelo económico romano a partir de este momento. Como colofón tras este análisis, hemos de llamar la atención sobre la necesidad de profundizar en el futuro en estudios de tipo económico, básicos como ya se ha dicho para la reconstrucción de cualquier cultura del pasado, así como en el del registro material que estas actividades producen, registro que la mayoría de las veces queda relegado a un segundo plano en favor de otros objetos o instrumentos más "vistosos", a través de los cuales (y precisamente por ser más llamativos) se reconstruyen modelos socioeconómicos e ideológicos complejos.


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