El ejército altoimperial

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Datos principales

Inicio 
27AC
Fin 
305DC
Rango 
27AC to 305DC
Periodo 
Roma
Lugar 
Derechos 

Desarrollo

La defensa de Roma y de Italia permaneció muchos años con la estructura creada por Augusto. Roma contaba con siete cohortes, con un contingente de 480 hombres por cohorte, además de sus mandos, conocidos con el nombre de guardianes, vigiles, con funciones análogas y mixtas a las de los bomberos y policía municipal de nuestras ciudades. Ocasionalmente cumplieron otras funciones como la de apoyar a las tres cohortes urbanas, también de 480 miembros, que tenían una clara misión militar. Inicialmente, estas cohortes urbanas eran la única cobertura militar estable de la ciudad de Roma, ya que las nueve cohortes pretorianas estaban distribuidas por Italia. Bajo Tiberio y a instancias de Sejano, se construyó en Roma un gran campamento militar, el Castro Pretorio, capaz de albergar al conjunto de los componentes de esas cohortes pretorianas. Una cifra de 10.000-11.000 pretorianos en Roma era suficientemente importante como para no tener incidencia en la vida política. Sólo en el siglo I, Sejano, como prefecto del pretorio, ya pretendió desbancar a Tiberio del gobierno, los pretorianos fueron quienes proclamaron a Claudio; intervinieron en la crisis del 68-69, y contribuyeron al derrocamiento de Domiciano y a la imposición de Nerva, en este caso con el apoyo del Senado. El peligro potencial de los pretorianos quedaba disminuido por varios factores. Disfrutaban del privilegio de tener el más corto período de servicio militar, dieciséis años, y, con frecuencia, recibían donativos extraordinarios de los emperadores. Pero también entre sus tropas terminaron estando reducidos grupos de elite y de la máxima confianza del poder imperial como los espías, speculatores, y la guardia personal del emperador. De ahí que el prestigio militar de los emperadores, unido a su hábil trato con los mismos, consiguieron controlar ese potencial peligro que se manifestó como tal en el siglo I. La consolidación de la romanización del Imperio fue modificando las preferencias sobre los centros de reclutamiento legionario. Cada día fueron entrando más provinciales en las legiones. Desde Adriano se tendió incluso a que el reclutamiento se hiciera en lo posible en la propia provincia donde estaba asentada una legión. Ello abarataba considerablemente los costos de desplazamientos de los soldados.


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