China entra en escena

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Datos principales

Inicio 
1950DC
Fin 
1953DC
Rango 
1950DC to 1953DC
Periodo 
Guerra de Vietnam
Derechos 

Desarrollo

De junio a diciembre de 1950 se vivieron seis meses enloquecidos. A principios de septiembre, norteamericanos y surcoreanos estaban a punto de ser arrojados al mar. Con la contraofensiva de Inchon todo pareció cambiar de rumbo y el 4 de octubre, las primeras unidades de la 1Ğ División de caballería USA cruzaron al norte de Seúl la línea divisoria entre las dos Coreas -el famoso Paralelo 38- mientras dos Divisiones surcoreanas avanzaban por la costa oriental en dirección norte. Pero ese mismo 4 de octubre ocurrió algo con lo que no contaban los occidentales y, por eso mismo, no le dieron la menor importancia. El primer ministro -Chu En-lai- llamó al embajador indio en Pekín y le utilizó como intermediario para comunicar a los Gobiernos occidentales y a la ONU que China se vería obligada a intervenir si más tropas surcoreanas atravesaban el Paralelo 38 en dirección norte. Mac Arthur, tan buen general como mal político, se entrevistó con el presidente Truman y le aseguró que China no intervendría. Y se olvidó a Pekín y a Chu En-lai. Incluso se ignoró una información militar de Tokio, en la que se advertía de que Mao Zedong había situado ya 100.000 hombres en Corea y en Manchuria, al norte del río Yalu, tenía dispuestos a 870.000 más. Norteamericanos, soldados de la ONU y surcoreanos siguieron su avance hacia el norte y el 21 de noviembre el 10° Cuerpo de Ejército del general Almond llegaba no al Paralelo 38, sino al río Yalu, la frontera de Corea con Manchuria. La victoria total se consideraba cuestión de pocos días. Se hicieron los preparativos para la celebración del Día de Acción de Gracias -que ese año fue el 24 de noviembre- y Mac Arthur dijo a sus soldados que celebrarían las Navidades en sus hogares de América. Pero, en la noche del 25 de noviembre, los chinos cayeron, con toda su potencia, sobre las fuerzas de la ONU y de Estados Unidos. Tres días después, la situación era trágica. "El 28 de noviembre -escribe Christian Zentner- todo el 8° Ejército norteamericano y otras unidades agregadas de la ONU se encontraban en plena huida hacia el sur. Ésta era la primera derrota seria que sufrían las tropas norteamericanas y la más larga retirada de toda su historia militar. Los chinos avanzaban con tanta rapidez como huían las fuerzas de las Naciones Unidas. Pronto se vio que los perseguidores chinos iban más de prisa e incluso podían cercar a las tropas aliadas". El 23 de diciembre, dos días antes de Navidad, fue una jornada triste: el último soldado norteamericano abandonó Corea del Norte y, lo que fue peor, sobre una carretera helada patinó el jeep en que viajaba el general Walker y éste resultó muerto. Había sido uno de los más destacados mandos del Ejército aliado y quien mejor logró integrar a norteamericanos y coreanos. Inmediatamente fue designado para sucederle el general Matthew B. Ridgway, quien lo hizo pidiendo el mando unificado de todas las tropas norteamericanas. Mac Arthur no sólo estuvo de acuerdo en la petición de Ridgway, sino que le confirió el mando directo sobre todas las tropas, con carta blanca para cualquier decisión sobre la guerra. Esta docilidad de Mac Arthur era reflejo de la aparición de conflictos entre el procónsul del Pacífico -como se le llamaba- y el presidente Truman. El militar había planteado al político dos condiciones que consideraba indispensables: 1.- El bombardeo de las zonas de abastecimiento de los chinos por encima del Yalu. 2.- La utilización, en el Ejército de las Naciones Unidas, de 35.000 soldados ofrecidos por Chiang Kai-shek. La negativa para ambas cosas fue rotunda, especialmente para la segunda. En la primera se le permitía bombardear objetivos sobre el Yalu... "pero sólo desde el lado de acá", es decir, de Corea. En uno y otro caso la razón era la misma: evitar la implicación masiva y declarada de China en un conflicto que ya no sería el mismo de Corea. El 5 de abril de 1951, después de que el jefe de la oposición en el Senado, senador Joseph W. Martin, leyera una carta que le había remitido Douglas Mac Arthur, criticando las decisiones del presidente, Truman destituyó fulminantemente al Procónsul, quien consiguió las mayores muestras de adhesión popular sobre la Quinta Avenida neoyorquina a su regreso a Estados Unidos. Pero la guerra seguía y Ridgway sucedió a Mac Arthur en el mando supremo del Extremo Oriente, y el general Van Fleet reemplazó a Ridgway como jefe de las fuerzas de la ONU.


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