Balance de las Ardenas

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Datos principales

Inicio 
1944DC
Fin 
1945DC
Rango 
1944DC to 1945DC
Periodo 
Arnhem/Ardenas

Desarrollo

Los alemanes se habían retirado con habilidad de la zona de Houffalize, con escasas pérdidas. En conjunto, sin embargo, las Ardenas habían sido un gran fracaso. Los Aliados habían sufrido muchas bajas y un gran gasto de material; y su ofensiva general se había visto desbaratada inicialmente, y detenida un tiempo. Pero los alemanes habían consumido una gran parte de sus escasas reservas, su moral había vuelto a empeorar peligrosamente, y no les iba a ser posible hacer frente adecuadamente a nuevas ofensivas aliadas, en un momento, además, en que los soviéticos habían llegado (mediados de enero) al río Oder, a menos de 100 km de Berlín. En las Ardenas, los Aliados, pese a la derrota inicial, se habían mostrado a la altura de las circunstancias; los británicos y norteamericanos (e incluso las fuerzas de De Gaulle) no eran los estáticos franceses carentes de nervio de 1940. Por otro lado, el éxito alemán no había sido tan redondo, si tenemos en cuenta la relativa exigüidad de las fuerzas norteamericanas en el punto de ruptura, el 16 de diciembre. La operación, mal ideada, no había permitido obtener ninguna ganancia territorial, había costado unas 120.000 bajas (incluidos prisioneros), centenares de carros y grandes cantidades de otro material. Los norteamericanos habían sufrido unas 80.000 bajas (incluidos 20.000 prisioneros). Las Ardenas fue el último intento de detener a los Aliados en el frente occidental. Desde este momento los alemanes nada podrán hacer. El dominio aliado será absoluto en todos los campos, y los alemanes se desintegrarán de forma galopante. No quiere decir esto que la penetración en Alemania vaya a ser un paseo militar, pero la relativamente lenta progresión se deberá también a meras dificultades logísticas, al deseo de consolidar lo ganado, al surgimiento de problemas políticos entre los Aliados, etc. Asimismo, el temor alemán a la tenaza este-oeste, la insistencia aliada en la rendición incondicional, la suicida y poco práctica concepción de Hitler de la defensa a ultranza, y la abusiva identificación de su régimen (y de él mismo) con Alemania, todo ello hacía que el fin de la guerra en Europa pasase por la invasión y ocupación total de este país. En enero, cuando todavía se combatía en las Ardenas, Montgomery había iniciado una gran ofensiva hacia la frontera Alemana, lo que se llamará la Campaña del Rhin. El 16 de enero de 1945 Montgomery lanzaba a los americanos sobre Houffalize, que ocupaban pese a la resistencia alemana, y sólo a comienzos de febrero (día 4) llegaban al río Roer, al que tendían en el momento de la contraofensiva alemana en las Ardenas. El 9 del mismo mes se eliminaba la bolsa de Colmar. El frente seguía ahora una línea que prácticamente coincidía con la frontera alemana entre Holanda y Suiza. Sin embargo, la Línea Sigfrido permanecía todavía intacta, salvo en el río Roer, aunque el próximo avance sería ya hacia el interior de Alemania. Pese a que los técnicos estimaban que por lo menos hasta mayo no podría cruzar el Bajo Rhin, Eisenhower y Montgomery se apresuraron a preservar la campaña del Rhin, que iba a permitir a los Aliados salvar el río y alcanzar, entre febrero y marzo, Düsseldorf, Colonia, el Sarre y Mannheim. Pero esto se verá en otro capítulo. En medio año largo, toda Francia, Bélgica y media Holanda habían sido conquistadas. Había sido una victoria del material y de la preparación, de la sensatez y de la flexibilidad y también, en general, del buen comportamiento medio, a veces muy bueno, de los soldados aliados en esta campaña. Y había revelado las nada despreciables dotes de generales oscuros, como Eisenhower, o modestos como Dempsey, o Simonds, o McAuliffe, y había confirmado la fama de Montgomery, Patton o Leclerc. El Día-D, el día más largo, el 6 de junio de 1944, quedaba lejos, sobre todo psicológicamente, después de más de seis meses densos y ajetreados. Ahora, en enero o febrero de 1945, todo parecía que iba a ser, más fácil.


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