Aproximación a su personalidad

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Datos principales

Inicio 
1700DC
Fin 
1800DC
Rango 
1700DC to 1800DC
Periodo 
Arte Español del Siglo XVIII
Lugar 

Desarrollo

No cabe duda de que el artista tenía una honda moral de trabajo, recibida en su hogar paterno y transmitida por él, el mayor, a sus hermanos; así lo demuestra el semblante y atuendo que se recoge en el retrato a lápiz que en su vejez le tomó Joaquín Campos, en que se muestra a una persona delgada y fatigada, con triste expresión en los ojos y claro mutismo, que ha sido sorprendida en su trabajo y ni siquiera se ha quitado el pañuelo huertano que le cubre el pelo para recoger el sudor y evitar el polvo de la madera. Resulta interesante compararlo con el que presenta en su libro don Javier Frentes y Ponte, en donde aparenta una edad cercana a los treinta años, se viste de casaca y se peina de rizos y coleta con gran lazo, pero se puede adivinar asimismo un carácter introvertido, tímido diríamos, unos rasgos delicados, casi femeninos, mirada huidiza y sonrisa inconcreta. Asimismo sus repetidos contactos con la religión y los religiosos, así como la ausencia de noticias que nos hablen de escándalos o pleitos, dan cuenta de aquella Murcia llena de conventos e iglesias parroquiales que presidían sus numerosos barrios: unos y otros, los principales clientes de artista: Estudió en el Colegio de la Anunciata, de los jesuitas, fue novicio en los dominicos, tuvo hermana monja y hermano presbítero, y casó con una mujer cuyo hogar estaba también definido por religiosos: dos hermanos, presbítero y fraile respectivamente. Pero junto a esto que es evidente, me interesa destacar en su personalidad un legítimo deseo de ascenso social que ya se evidenciaba en la actuación de su padre al ponerlo a estudiar con los jesuitas. El continúa esa trayectoria con su hermana Francisca de Paula, seis años menor, y con Patricio, quince, y casi un hijo. Su bien ganado dinero lo invierte en varias casas, cinco, y tahullas de morera (muy rentables para la cría del gusano de seda), y al final de su vida puede presumir de vivir en una estupenda casa de dos pisos y cuatro balcones, con planta baja dedicada a talla y pintura, en ambientes separados, y un buen patio para acoger las grandes composiciones pasionarias. Este éxito social se ve refrendado por el matrimonio de su querida hermana Inés con un importante personaje, un procurador de Murcia, y el de su hija con el hijo del Regidor; de hecho su nieto, Mateo José, se encauzará hacia la carrera militar, y él mismo gozó de la amistad y reconocimiento no sólo de la clientela religiosa, sino de las familias más adineradas e influyentes de Murcia (Fontes o Riquelme) que le encargaban los pasos y hasta un multitudinario Belén. Todo indica que con trabajo bien hecho y férrea voluntad de progreso, en poco tiempo se ascendió mucho desde aquel incipiente taller del joven y no muy hábil inmigrante napolitano.


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