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monumento
Para someter a la ciudad de Barcelona, tras su incondicional apoyo al archiduque Carlos durante la Guerra de Sucesión, Felipe V construyó una ciudadela que dominaba el puerto. El ingeniero militar flamenco Próspero de Verboom será el responsable de las obras, que tuvieron lugar entre 1716 y 1748. La fortaleza tenía planta pentagonal y fue derribada en 1869 para crear el parque de la Ciudadella, quedando en pie algunos de sus edificios como el palacio del gobernador -hoy Instituto Verdaguer-, la capilla -actualmente parroquia militar- y el arsenal, sede del Parlamento de Cataluña. El edificio del Parlamento conserva esencialmente el aspecto original. Se trata de un inmueble con dos plantas y buhardilla, distribuyendo sus dos robustas naves en cruz para configurar cuatro patios a su alrededor. El espacio central de la cruz se cubre con una cúpula. Al exterior, el palacio adelanta el cuerpo central y los extremos gracias a unas arquerías que se disponen en pórtico en la planta baja. Pere Falques, arquitecto municipal de la ciudad, será el encargado de las obras de adaptación, abriendo tres balcones a la altura del primer piso, levantando el cuerpo central y decorando la fachada con esgrafiados y un escudo de piedra procedente de una de las puertas del recinto. El primer destino de este edificio fue el de palacio real pero la reina regente, María Cristina de Habsburgo, cedió su uso al Ayuntamiento para convertirse en museo municipal de arte, lo que provocó su ampliación con dos alas laterales (1915). El 14 de octubre de 1932 el Ayuntamiento de Barcelona cedía el edificio a la Generalidad para convertirlo en sede del Parlamento de Cataluña. En diciembre se celebraba la ceremonia de inauguración. La entrada de las tropas del general Franco en Barcelona en enero de 1939 convirtieron el palacio primero en cuartel y posteriormente en Museo de Arte Moderno. El Salón de Sesiones estuvo clausurado durante 37 años, impidiéndose en él la entrada hasta la llegada de la democracia y las primeras elecciones al Parlamento catalán en 1980. Paulatinamente se ha ido ampliando el primitivo espacio parlamentario a medida de que las dependencias del Museo van siendo readaptadas a su nuevo uso.
obra
A partir de 1951, Le Corbusier entra en relación con la India. Una relación que le permitirá concebir y realizar imágenes monumentales y hacer de la ciudad, sobre todo en el caso de Chandigarh, un laboratorio de experimentación formal que es, a la vez, todo un discurso retórico y político. Las intenciones utópicas de algunas de las propuestas urbanísticas planteadas por Le Corbusier en los años veinte parecían por fin convertirse en realidad. El mismo se reservó la construcción del centro político y simbólico del poder, el Capitolio de Chandigarh, donde además pensaba incluir un símbolo último, la Mano Abierta: un momento a la nueva era de la armonía. Una Mano que también parece relajarse después de las tensiones anteriores. Un gesto de calma que no logra empañar, sino acentuar, el carácter escultórico de la definición formal de su arquitectura, como ocurre con esa especie de rascacielos tendido que parece el edificio del Secretariado, cuya distribución simbólica aparece elocuentemente expresada en el exterior por medio de los diferentes dimensiones de sus célebres brise-soleil.
obra
El período en el que se prolongaron las obras de esta monumental edificación coincide con la época de propagación del neogótico historicista. Frente a las construcciones del gótico pintoresquista, prima aquí la interpretación académica de los repertorios góticos históricos y una distribución regular y equilibrada de los espacios que no evita las simetrías. Las morfologías estilísticas conectan con el gótico tardío, con un gusto por la filigrana que ha pasado a ser característico de los excéntricos ingleses del siglo XIX. El esfuerzo de Barry y Pugin fue el de vestir un edificio de proporciones regulares de ascendencia vagamente clasicista con los elementos estilísticos propios del gótico nacional.
obra
Monet sentía gran atracción por Londres debido a sus nieblas; por eso visitaba la ciudad especialmente en otoño e invierno. "Sin niebla, Londres no tendría atractivo", llegó a decir en alguna ocasión. Estos efectos nebulosos eran comenzados al aire libre y acabados en el taller, por lo que transgredía en parte las teorías impresionistas, justificándolo con una mejor aplicación del color al ajustar la armonía cromática en el estudio. El edificio neogótico del Parlamento londinense protagonizará buena parte de las obras realizadas en la capital británica. Su inconfundible silueta se desdibuja por efecto de la niebla y del cielo tormentoso, entre el que intenta despuntar el sol, abriéndose paso y provocando un luminoso reflejo anaranjado en las aguas del Támesis. Las formas desaparecen, pero Monet sólo está interesado por armonías cromáticas y efectos lumínicos, cayendo casi en el Simbolismo.