Claudio de Lorena, más aún que Nicolas Poussin, es considerado habitualmente como el fundador del género paisajístico clásico, y su influencia es determinante en los paisajistas franceses y británicos de los siglos XVII y XIX. Como la mayoría de los pintores barrocos, buena parte de sus temas procedían de la mitología clásica, en especial de las "Metamorfosis" de Ovidio. Este es el caso de la historia de Céfalo y Procris, en el que el artista introduce ciertas modificaciones. El ateniense Céfalo se encontraba casado con la bella Procris, hija del rey Erecteo de Atenas. Sintiendo dudas de la fidelidad de su esposa, Céfalo la puso a prueba con una estratagema, cuyo resultado fue una aparente infidelidad. Procris huyó entonces al monte, en donde se reunió con la diosa Diana y sus cazadores. La diosa le entregó un perro de caza y una jabalina que nunca erraba el blanco. Céfalo, acosado por los remordimientos, fue a reunirse con ella, ofreciéndole el perdón. Claudio de Lorena sitúa esta reconciliación ante Diana, aunque no suceda de esta manera en el relato ovidiano. Como prueba de aceptación, Procris entregó la jabalina y el can a su marido. Sin embargo, poco después fue la esposa la asaltada por los celos. Siguió a su marido en una cacería, y se situó tras un matorral para espiarlo. Alarmado por el ruido en el follaje, y pensando que se trataba de un jabalí, Céfalo lanzó su arma y dio muerte a su amada esposa. Como sucederá en su amigo Poussin a partir de los años cincuenta, la narración, las figuras, se inscriben en un paisaje que lo domina todo, un paisaje apacible y, en cierta medida, ajeno a los avatares humanos. Claudio de Lorena inscribe las figuras no como elemento decorativo o añadido al paisaje, seguramente basado en sus dibujos y apuntes del natural, a pesar de su escaso interés y habilidad por el retrato y la representación humana; las figuras le sirven para plantear la relación entre lo humano y lo natural, o entre lo mortal y lo eterno.
Busqueda de contenidos
obra
Según los estudiosos, este cuadro con un hermoso paisaje romano no reproduce ningún episodio concreto de la vida del filósofo griego Diógenes, sino tan sólo una célebre frase suya: al parecer, el filósofo se había parado a beber de un río, cuando se le rompió la vasija. Junto a él, un joven muchacho bebía haciendo cazoleta con la mano, por lo que Diógenes exclamó "este niño está simplemente más vivo que yo". Sin embargo, el ambiente en el que se desarrolla la escena contradice la biografía del griego, puesto que pueden identificarse los edificios del fondo como pertenecientes a la ciudadela del Vaticano, concretamente el palacio del Belvedere. Parece que el paisaje es una petición del cliente de Poussin, que probablemente vivía en Roma.
obra
El cielo es el principal órgano del sentimiento, la clave del estado de ánimo que suscita un paisaje" escribió Constable y por eso se dedicó a realizar numerosos bocetos de paisajes donde el cielo es el principal protagonista, como éste que contemplamos. No olvidemos la admiración que despertaban en el maestro los pintores del barroco holandés, cuyos trabajos también presentan amplios espacios celestes. Sin embargo, el arco iris parece quitar relevancia al cielo, convirtiéndose también en un elemento muy querido por el pintor, como se observa en la Catedral de Salisbury desde los prados. El boceto fue realizado el 28 de julio de 1812, fecha que aparece escrita en la zona superior izquierda, una época en la que Constable se dedicó especialmente a realizar bocetos lo que le llevaría a reconocer su verdadera vocación como pintor de paisajes -hasta ahora se había dedicado especialmente al retrato e incluso a la pintura religiosa, sin renunciar a dibujar casas de campo y bosques que también representaría en acuarelas-. La pincelada rápida y empastada y la libertad de ejecución serán habituales de una obra preparatoria, mientras que sus trabajos definitivos gozarán de detallismo y minuciosidad para alcanzar el naturalismo que buscaba.
obra
Poussin es, sin duda, el máximo exponente del paisaje clásico junto con Claudio de Lorena. Sin embargo, frente a la naturaleza vaporosa del pintor lorenés, plena de fenómenos atmosféricos, el paisaje en Poussin es un acto de idealización. El artista retorna a la Antigüedad en busca de la belleza clara, sencilla, llena de piedad y devoción por la naturaleza. Desea, de este modo, comunicar la armonía de las cosas. Fiel reflejo de esta concepción un tanto panteísta de Poussin es esta obra de 1659, una de las obras maestras de su madurez.
obra
Vincent pasará casi dos años en La Haya junto a Sien Hoornik, una prostituta embarazada que tiene ya una niña. Los primeros momentos de felicidad dejan paso a una tensión que se pone de manifiesto en el verano de 1883 cuando Van Gogh baraja la posibilidad de abandonar a la mujer. Sus padres no estaban de acuerdo con la relación y respiraron tranquilos cuando recibieron noticias de la ruptura. En estos momentos, Vincent encontrará en la naturaleza su vía de escape, tomando numerosos paisajes del natural como las Casas de campo o esta vista de las cercanías de La Haya dominada por la intensidad del cielo nuboso. La relación de estas obras con la Escuela de La Haya e indirectamente con el Barroco Holandés es manifiesta, aun cuando el joven artista esté dando sus primeros pasos. Las tonalidades oscuras dominan la composición, ocupando el cielo las dos terceras partes del lienzo, creándose un intenso contraste entre el azul y el verde. Las nubes parecen moverse, otorgando un dinamismo a la escena que eleva su realidad. El color ha sido aplicado con pinceladas largas y seguras, sin detenerse en detalles superfluos para captar una sensación ambiental y lumínica de gran belleza.
obra
Tras tomar contacto con la Escuela de La Haya a través de su tío Anton Mauve, Vincent sintió admiración por el paisaje. Sus primeros cuadros con esta temática datan del verano de 1882 cuando el joven pintor se sintió atraído por el color como se pone de manifiesto en esta obra o en Playa de Scheveningen. Las tonalidades amarillentas van haciéndose paso ante el verde y el marrón, aplicando el color con soltura y de una manera empastada que parece transmitir los sentimientos del artista.