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monumento
Tiermas fue fortificada en 1253, presentando en su muralla tres torres vigías. De éstas sólo permanece en pie, aunque en un avanzado estado de derrumbe, la conocida como torre-puerta de "Las Brujas".
monumento
Todavía se conservan algunos restos de la muralla construida por los romanos, reformada y ampliada por el rey Wamba en el siglo VII. Finalmente, en etapa árabe, se volvió a reforzar y se fijó el recinto amurallado que se conserva en la actualidad. Estos vestigios de la muralla rodean la denominada Puerta de los Doce Cantos, junto a la Ronda de Juanelo, vía que es la continuación del Paseo de Cabestreros. La muralla conserva varias de las puertas que daban acceso a la ciudad, como la anteriormente citada, la del Sol (siglo XII), la del Cambrón (probablemente la más antigua de Toledo) o la de Alfonso VI, entre otras.
monumento
En la desembocadura del río en Vélez, se conserva un emporio fenicio que conocemos con el nombre de Toscanos. En él, a lo largo de siglo y medio, observamos cinco transformaciones, a veces con cambios radicales del trazado de calles; las viviendas son rectangulares con habitaciones pequeñas, pero hay también un almacén de tres naves largas y un foso defensivo, que llegó después a transformarse en muralla de sillares. Las ciudades fenicias fundadas en la península Ibérica se componen de un ámbito cerrado, contenido por murallas y de instalaciones externas, especialmente industriales, así como de zonas específicas para enterramientos, verdaderas ciudades de los muertos, que deben influir en el abandono definitivo por las comunidades indígenas de la costumbre de conservar los cadáveres bajo el suelo de las propias viviendas. Los fenicios transformaron así un litoral, hasta entonces casi deshabitado, en un reguero de poblados, necrópolis y santuarios, que ocupaban los cabos, islas y desembocaduras de ríos.
monumento
Ullastret es un asentamiento ibérico tan helenizado que alguna vez se ha pensado que se trate de un centro griego. Está muy cerca de Emporion, y no ha de extrañar que sea la mejor ilustración de la captación de modelos constructivos griegos. Pensando en sus núcleos de habitación, los iberos guardaron sus mejores bazas para dar juego a las murallas. Por la importancia de la defensa y, tanto o más si cabe, por su valor emblemático como expresión de poder, como signo de prestigio, las murallas recibieron una atención preferente. En este caso se trata de murallas de gran monumentalidad y, desde el punto de vista técnico, un verdadero catálogo de soluciones propias de la arquitectura defensiva helénica: muros de cremallera, torres circulares, poligonales y aquilladas, complejos sistemas de puertas, etc.
obra
La primera muralla de Volterra -Velhatri para los etruscos- fue construida entre el siglo V y IV a.C, extendiéndose alrededor de siete kilómetros. Este sería el periodo de mayor expansión territorial de la ciudad, gracias a la riqueza de los minerales de las vecinas colinas metalíferas, llegando a dominar toda la costa tirrénica.