Participó en la Primera Guerra Mundial y sirvió en las fuerzas armadas de su país hasta 1937, alcanzando el grado de general. En la campaña de los Dardanelos había mostrado ya para entonces una gran valentía y dotes de mando. En 1939, con el inicio de la nueva Guerra Mundial, se reincorpora al servicio y manda a las fuerzas neozelandesas estacionadas en la isla de Creta ante el agravamiento de la situación en la península balcánica. Más adelante pasa a dirigir la totalidad de las fuerzas aliadas situadas en los escenarios del Próximo Oriente y África. Desde este puesto planea todas las operaciones que en ellos tiene lugar. Llegada la paz, fue nombrado gobernador general de Nueva Zelanda, cargo que desempeñó hasta el año 1952.
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lugar
La localidad burgalesa de Frías se asienta en la comarca de La Bureba, en la falda del monte La Muela y mecida por las aguas del Ebro. Creció al abrigo del camino que comunicaba La Bureba con las tierras del norte peninsular, lo que hizo que siempre fuera una población de gran valor estratégico y comercial. Era frecuente el paso por ella de viajeros y tratantes, que iban del Cantábrico a la Meseta y viceversa. Este hecho determinó la construcción de su monumento principal, el puente sobre el Ebro, que con 143 metros de longitud salvaba -y aún lo hace- la anchura del río, comunicando las dos orillas. El puente sirvió, además, como fuente de riqueza, pues desde su torre se controlaba el pago de un impuesto -el pontazgo- que debían pagar todos los que lo cruzaran. La riqueza de la localidad atrajo a numerosos pobladores, dedicados especialmente al comercio y la artesanía. En ciertos momentos llegó a existir, incluso, un pequeño núcleo de población judía. Molinos harineros, un hospital, un mercado semanal y dos ferias anuales hablan de la vitalidad de Frías en este periodo. La importancia de Frías hizo que fuera la cabecera de una jurisdicción que abarcaba nada menos que 43 núcleos de población. Los distintos monarcas castellanos le concedieron títulos, exenciones y privilegios, como la denominación de Frías del Rey o el derecho, concedido por Alfonso VIII, de tener su propia bandera naval. Otra muestra de este hecho es la concesión del título de ciudad, privilegio otorgado en 1435 por el monarca Juan II. A mediados del siglo XV la ciudad fue donada por este mismo monarca a la familia Fernández de Velasco, siendo más tarde convertida en cabeza de ducado por los Reyes Católicos. Del esplendor que alcanzó Frías en la Edad Media dan fe sus monumentos, encabezados por el castillo y el puente, los conventos de Santa María de Vadillo y de San Francisco, sus casas colgantes, las murallas y la judería, o las iglesias de San Vicente y San Vítores.
Personaje
Pintor
Juan Antonio de Frías y Escalante nació en Córdoba en 1633. En Madrid fue discípulo de Francisco Ricci, desarrollando una importante carrera en la capital de España. Su contacto con el Alcázar provocó su admiración por la Escuela Veneciana - Tintoretto y Veronés - y Van Dyck. Escalante será, a pesar de su temprana muerte, una figura importante de la escuela madrileña del Barroco Español, como observamos en su Cristo Muerto del Museo del Prado. En Madrid falleció en 1670, anticipando con sus obras el gusto rococó.
Personaje
Arquitecto
Las relaciones entre la corte de Moscú y los artistas italianos se remontan al siglo XV cuando Aristotele Fioravanti fue llamado para construir la catedral de la Dormición en Moscú. A pesar de que el estilo italiano no fue muy del gusto de los dirigentes rusos, Alevis Friazin acudió a la llamada de Iván III -junto a Antonio Solari, Marco Rufo y otros artistas - cuando el zar inició las obras de remodelación y embellecimiento de la ciudad de Moscú. Friazin -también conocido como Alevisio el Nuevo- será el encargado del diseño de la Catedral de San Miguel Arcángel entre 1505 y 1509.
museo
Henry Clay Frick fue el patrocinador de esta selecta colección de arte. Frick era conocido como el "rey del acero" de Pittsburg, su ciudad natal. Sin embargo, el enriquecido industrial poseía una grandiosa mansión en Nueva York, que se dedicó a adornar con las más selectas obras de arte traídas de Europa. La colección Frick, pues, se mantiene colocada en el lugar que su comprador ideó, como adorno de su casa particular, con lo que la visita se convierte en un paseo por la vida privada y las aficiones de uno de los grandes potentados estadounidenses del siglo XX. La mansión es ya de por sí un edificio atractivo. Es un palacete estilo "beaux arts" que Frick se hizo construir en 1914. Los arquitectos fueron Carrère y Hastings. En 1935 se abrió como museo público y en 1977 se amplió. Las obras que podemos encontrar en su interior son de Vermeer, Gainsborough, Reynolds, Constable, Turner, Tiziano, Holbein, Bellini, El Greco, Rembrandt, Fragonard...
Personaje
Político
Doctorado en derecho, trabajó para la administración pública, donde ejerció distintos cargos (jefe del distrito de Pirmasens, jefe de la Policía de Munich). Colaboró con Hitler en la revolución de 1930, que acabó en fracaso. Con el régimen nazi fue nombrado ministro de Turingia y luego encabezó la cartera de Interior. Desde la jefatura de policía tuvo algunos encontronazos con Himmler, jefe de las SS. Ambos pretendían hacerse con el control de los cuerpos de Seguridad. Aunque logró mantenerse en la élite del poder no contó con demasiados apoyos, ya que tampoco mantenía buenas relaciones con Goebbels. En 1943 encabeza el protectorado checo de Bohemia y Moravia. Durante la celebración de los juicios de Nuremberg fue condenado por crímenes de guerra. Su ejecución tuvo lugar en el mes de octubre de 1946.
obra
En 1922 Frida y Diego se conocen mientras que éste realizaba su primer mural en el anfiteatro Simón Bolívar. Diego animó a Frida a continuar pintando y visitó la casa de los Kahlo con frecuencia. Incluso incluyó un retrato de Frida en su mural para el Ministerio de Cultura mexicano. De nuevo tomaron contacto al afiliarse Frida al Partido Comunista Mexicano en 1928, enamorándose y casándose el 21 de agosto de 1929, a pesar de que Diego era 21 años mayor que Frida. En noviembre de 1930 Frida y Diego se trasladan a Estados Unidos donde Rivera había recibido una serie de encargos. En un primer momento se le deniega el visado debido a su vinculación con el Partido Comunista, pero gracias al coleccionista Albert Bender se solucionaron estos problemas. Como agradecimiento a este gesto, Frida pintó este retrato doble para el que tomó como modelo una foto de la reciente boda. La diferencia de tamaño ya era considerable en la realidad pero aquí Frida la amplía, quizá para resaltar su dependencia del esposo. Diego aparece con los útiles de pintura en la mano derecha, firmemente asentado en el suelo con sus grandes pies y sus gruesos zapatos. Sin embargo, Frida parece levitar, con sus delicados pies flotando en el suelo. Viste un sencillo atuendo campesino, identificándose de esta manera con su pueblo. Las fuentes de este retrato debemos buscarlas en el arte popular, inspirándose en la cultura precolombina y en los ingenuos retratos mexicanos del siglo XIX. El colorido vivo del manto contrasta con las tonalidades oscuras del vestido y el traje de Rivera, resultando una obra primitiva e ingenuista.