La calle Mayor de Leboreiro está presidida por un cruceiro. El cruceiro es uno de los elementos más característicos de la imaginería popular gallega y constituye una de las manifestaciones más importantes del arte popular de esta tierra. Su presencia en caminos y lugares sagrados se extiende por toda su geografía. La presencia de estos elementos tiene normalmente un origen devocional, aunque tampoco faltan los motivos rogativos, de alabanza o de ofrenda como causas de su construcción. Generalmente, suelen ser financiados por alguna persona que deseaba ganarse su indulgencia o la de su parroquia para con Dios u ofrecer la construcción como voto para rogar la curación de una enfermedad o protección ante una situación peligrosa. La mayoría de los cruceiros aparecen en las encrucijadas de los caminos o en espacios relacionados con creencias paganas que posteriormente fueron cristianizadas -lugares mágicos de curación, de reunión de ánimas, zonas frecuentadas por brujas, etc.-. También se encuentran en las cercanías de iglesias, cementerios o en lugares donde se ha producido alguna muerte en extrañas circunstancias. En cuanto a la iconografía, la más frecuente es la Crucifixión de Cristo, representada de las más variadas y diferentes actitudes y estilos.
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acepcion
En un templo, espacio en el que se cruzan dos naves perpendiculares, siendo una de ellas la nave principal.
monumento
Situado en la rúa San Pedro de Santiago de Compostela, junto a una pequeña alameda, según la leyenda allí murió Juan Tuorum, condenado a la horca tras rebelarse contra el obispado. Sigue el relato diciendo que, camino del patíbulo, pidió amparo a una imagen de la Virgen diciendo: "ven e valme" (ven y ayúdame). Murió al instante, logrando así librarse de la humillación de morir en la horca. Parece ser que de esa leyenda deriva el nombre del cercano convento de los dominicos, Santo Domingo de Bonaval. El cruceiro es gótico, y en él se representa la crucifixión de Cristo.