Busqueda de contenidos
obra
Panteón fundado por Don Fernando I y Doña Sancha adosado a la colegiata de San Isidoro. Desconocemos el nombre del autor o autores que llevaron a cabo las pinturas al temple que decoran los seis tramos de la bóveda que cubre el Panteón. En ellas se narran escenas de la infancia, la Pasión y la resurrección de Cristo, por orden cronológico. Una de las escenas más interesantes es el Anuncio a los pastores.
obra
La Portada del Cordero se abre en el muro de la nave de la Epístola de la Colegiata de San Isidoro, en un cuerpo saliente como era habitual en el románico. La flanquean dos columnas, a cada lado, en las que descansan otras tantas arquivoltas, que cobijan un tímpano. Este se apea en un par de cabezas de carneros. En los relieves que cubren dicho tímpano se disponen dos temas esenciales y superpuestos. En el centro y en la parte superior se dispuso el Agnus Dei en el círculo de la Eternidad, acompañado por dos ángeles tenantes y en íntima conexión con el pasaje bíblico del registro inferior en el que se narra la historia del Sacrificio de Abraham. Si efectuamos una lectura iconográfica de derecha a izquierda se advierte, en primer lugar, la figura de Sara, esposa de Abraham, que a la puerta de la tienda despide a su hijo. Isaac, sobre el asno, se dirige al monte Moriah. Seguidamente, el muchacho se quita las sandalias en señal de respeto hacia el lugar santo. En la parte central, bajo la Imago clipeata, Abraham, en el momento más dramático de la escena, está presto para degollar al joven, en el preciso instante en que se hace patente la intervención divina. Como en el capitel ya citado del Panteón, siguiendo modelos paleocristianos y bizantinos, aquella se efectúa mediante la Dextera Dei saliendo de la nube y el Ángel del Señor que detiene a Abraham y le muestra el carnero. Seguidamente, una figura femenina y un personaje a caballo que dispara un dardo completan el ciclo. La Puerta del Perdón también forma parte de la misma iglesia.
obra
De fecha posterior a la Puerta del Cordero, la Puerta del Perdón de la iglesia de San Isidoro de León muestra evidentes analogías con la puerta de Miégeville, de San Saturnino de Tolouse. En la puerta del Perdón, el carácter narrativo-pedagógico es más elocuente, y en tres escenas se nos trasmiten otros tantos puntos básicos de un ciclo cristológico: Muerte, Resurrección y Ascensión. Para que no haya duda en la interpretación, siguiendo una costumbre de los primeros momentos de la plástica cristiana, absolutamente conservada durante el románico, un rótulo epigrafiado nos lo explicita: "Asciendo a mi Padre, vuestro Padre" (Ascendo ad Patrem meum Patrem vestrum).
obra
Merece especial atención la representación de la escena del Sacrificio de Isaac (Gén. XXII, 913), prefiguración del sacrificio de Cristo, en el del Panteón Real de San Isidoro. En ella, se capta el instante preciso en el que Abraham va a llevar a cabo el sacrificio de su hijo quien, como víctima, se coloca sobre un altar. La intervención divina se plasma, en este relieve, mediante la presencia del Ángel del Señor que le muestra el carnero que, enredado entre unas zarzas, aparece milagrosamente para sustituir a Isaac, según se relata en el texto bíblico.