Batalla de Gránico

Fecha: Fecha: 334 a.C.



Comentario

Cuando Alejandro consigue imponer la paz en Grecia emprende la conquista de Asia. Con un ejército de unos 40.000 hombres, Alejandro atravesó el Helesponto en la primavera del año 334 a.C. El primer objetivo es liberar a las ciudades griegas de Asia Menor, pero antes deberá enfrentarse a las tropas persas junto al río Gránico.
Frente a frente, a ambos lados del Gránico se dispusieron ambos ejércitos. El ejército persa, unos 20.000 hombres, ocupaba un frente de unos 1.500 metros a lo largo de la ribera del río, colocando su caballería en primera línea. La falange griega mercenaria fue situada más atrás, en reserva. Alejandro, por su parte, puso en su ala izquierda a la caballería, dirigida por Parmenio; a sus falanges en el centro y a la infantería, la caballería pesada y arqueros e infantes ligeros en la derecha. En total sumaban unos 18.000 hombres.
El ataque comenzó por el flanco derecho macedonio. Unos 3.000 hombres se lanzaron al río y atacaron el centro-izquierda persa, desordenando las líneas enemigas a costa de numerosas bajas. En ese momento Alejandro lanzó su golpe de martillo: junto con el grueso de la caballería pesada, los Compañeros, avanzó en oblicuo hacia su derecha, rechazando a la caballería persa, hasta que toda el ala derecha macedonia se asentó solidamente al otro lado del río. Fue entonces cuando la falange macedonia comenzó a avanzar sobre el centro persa, como un inmenso erizo lleno de puntas. La presión por ambos lados fue suficiente para que la caballería persa se retirara en desorden. Sólo quedaban los mercenarios griegos, quienes se vieron rodeados por los macedonios, con la falange al frente y la caballería a sus espaldas. En muy poco tiempo fueron masacrados. Alejandro había logrado su primera victoria.
La victoria en el Gránico permitió a Alejandro continuar su avance, conquistando ciudades como Mileto o Halicarnaso. Desde Gordion, donde cortará el famoso nudo, sus tropas se pondrán en marcha hacia la costa fenicia, como paso previo hacia el corazón del Imperio persa. A través de Capadocia dirigió su ejército hacia Siria, alcanzando la región en de Cilicia la ciudad de Tarso, donde se vio retenido por una enfermedad.

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