Evolución del desnudo desde la antigüedad hasta el Barroco

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Comentario

El desnudo ha sido una de las temáticas más tratadas por los artistas a lo largo de la Historia del Arte, a pesar de las prohibiciones religiosas y morales que siempre pesaron sobre este asunto.
En la Prehistoria encontramos los primeros ejemplos con las famosas Venus, representaciones femeninas posiblemente relacionadas con la fertilidad. En el mundo egipcio también se trata el desnudo, especialmente en la decoración de las tumbas. El desarrollo artístico de la Dinastía XVIII alcanzará su momento culminante en la época de Akhenatón, etapa caracterizada por el naturalismo de las figuras.
En Grecia el desnudo alcanza la culminación en la escultura con las obras de los grandes maestros: Fidias, Policleto, Mirón o Praxíteles. La decoración de las cerámicas nos permite contemplar un buen número de desnudos, e incluso escenas de fuerte intensidad erótica.
Estas escenas cargadas de erotismo las volvemos a encontrar en la decoración de las tumbas etruscas. Y que duda cabe que el mundo romano asumirá todas las influencias mediterráneas también en la temática del desnudo. Las paredes de las villas se cubrirán de escenas mitológicas y cortesanas. Mosaicos y frescos nos permiten contemplar los cánones de belleza de esta época.
En la Edad Media se produce una fuerte reacción religiosa contra el desnudo. La idealización que caracteriza tanto el mundo románico como el gótico nos presenta unas estilizadas figuras que sólo aparecen desnudas en la representación de los primeros momentos de la creación o como ejemplo del pecado.
En el Renacimiento se produce un significativo cambio de mentalidades. La antigüedad clásica será la nueva referencia artística, por lo que los desnudos vuelven a hacer acto de presencia. Muchos de los artistas se inspiran en los relieves o las estatuas griegas o romanas, si bien buena parte de los desnudos están rodeados de significado religioso. Pero la gran novedad la encontramos en el tratamiento de los asuntos mitológicos, donde los artistas pueden dar todo lo que llevan dentro. Así Botticelli nos presenta el Nacimiento de Venus o la Primavera; Tiziano realiza sus famosas Poesías para Felipe II; Durero rompe con el idealismo de tiempos anteriores en su Adán y Eva; Leonardo busca las proporciones hasta en el cuerpo humano; Miguel Angel culmina el estudio anatómico con sus maravillosos Ignudis o la Creación de Adán. El cuerpo humano se descubre definitivamente y dará lugar a la ampulosidad del Barroco.

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