La expansión aragonesa

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Comentario

La expansión aragonesa en la península Ibérica se vio frenada por la conquista castellana de Murcia en 1243, por lo que la toma del reino de Granada, en adelante, se contempla como una empresa exclusivamente castellana. En consecuencia, los reyes aragoneses aprovecharon los puertos mediterráneos, sobre todo el de Barcelona, para crear una gran flota con la que expandirse por el Mare Nostrum.
En el año 1238, Jaime I logró incorporar el reino de Valencia, lo que dio pie para que, en 1287, el reino de Aragón anexionara las Baleares. Un poco antes, en el año 1283, ya se había producido la espectacular conquista de la isla de Sicilia.
La presencia en Grecia de mercenarios catalanes, aliados de Bizancio en su guerra contra los turcos, condujo en 1311 a la creación de un ducado de Atenas, bajo control de Aragón, que sólo duró algunas décadas más. Hacia 1327, la corona aragonesa logra integrar los territorios al sur de Alicante, mientras que, en 1342, es Cerdeña quien se añade a los dominios de Aragón.
La expansión aragonesa es fundamentalmente mercantil. Son numerosos los consulados comerciales a lo largo del mediterráneo, en ciudades como Túnez, Siracusa, Modon, Ragusa, Venecia, Génova o Marsella, entre otras muchas. La última fase de crecimiento del imperio de Aragón se produce en 1443, cuando Alfonso V conquista el reino de Nápoles, aunque, a su muerte, será dividido y desaparecerá de manera definitiva.

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