El imperio almorávide

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Comentario

A finales del siglo XI, los reinos cristianos de Galicia, Asturias y León se han unificado bajo la hegemonía de este último. Al mismo tiempo, el antiguo condado de Castilla se ha convertido en un reino pujante y poderoso, el reino de Pamplona pasa a denominarse Navarra y Aragón comienza también un periodo de expansión.
La presión de los reinos cristianos sobre los musulmanes y fundamentalmente la caída de Toledo en el año 1085, hace que varias taifas se decidan a llamar en su ayuda a los almorávides, grupo musulmán que había establecido un imperio en el norte de Africa. Estos desembarcaron en Algeciras y, tras avanzar por Sevilla y Badajoz, vencieron a los castellanos en Sagrajas, en el año 1086. Vueltos al Magreb, un nuevo ataque cristiano, ahora sobre Aledo, motivó el regreso de los almorávides. Esta vez el encuentro entre cristianos y musulmanes finalizó en la derrota de estos últimos, por lo que se decidieron a instalarse en al-Andalus y crear un imperio propio en suelo peninsular.
En el año 1090 lanzaron una expedición sobre Granada, que continuó después sobre Almería, Murcia y Valencia, siendo en esta ciudad rechazados por el Cid. Sin embargo, muerto éste, tres años después entran las tropas musulmanas en la ciudad y consiguen avanzar hasta Zaragoza.
Por el centro peninsular, los almorávides logran vencer a las tropas castellanas en Uclés en el año 1108. Por el oeste, consiguen tomar Santarem y Lisboa en el año 1093, alcanzando su máxima expansión. Sin embargo, poco habría de durar este efímero imperio, pues la división interna musulmana, que propició el surgimiento del grupo almohade, debilitó el poder almorávide y produjo un avance de la reconquista cristiana a principios del siglo XII.

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