Los monasterios del Camino de Santiago

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Comentario

A lo largo de la Ruta Jacobea el viajero se encuentra con un buen número de fundaciones monásticas, que fueron de vital importancia para los peregrinos que intentaban llegar a Santiago.
En tierras navarras encontramos el Monasterio de San Salvador de Leyre. La abadía alcanzaría su momento de esplendor con Sancho García el Mayor, quien lo ordenó reconstruir tras ser arrasado por Almanzor. De estilo románico son la cabecera de la iglesia y la cripta; el resto de la iglesia está construido en estilo gótico.
El Monasterio de Santa María la Real de Nájera es otro de los hitos de la ruta. Fue fundado en el siglo XI para cumplir las funciones de templo de advocación mariana, convento y panteón real. Alfonso VI entregó la fundación a la orden cluniacense. Estilísticamente, se trata de una elegante fábrica en la que combinan los estilos gótico y renacentista.
En la provincia de Burgos se halla uno de los monasterios más importantes del camino: el fundado por San Juan de Ortega para servir a los peregrinos que atravesaban los inhóspitos montes de Oca. La iglesia del monasterio es obra de mitad del siglo XII. En la cripta está enterrado el santo en un sencillo sepulcro. Del conjunto hospitalario se conserva un claustro cuadrado, realizado en torno a 1500.
Sahagún era la sede del monasterio cisterciense más importante del reino castellano. Bajo su dominio estaban la mayoría de los cenobios de la región. Por desgracia, hoy sólo quedan en pie algunos restos de este imponente edificio.
Por último, en tierras gallegas sobresale el monasterio de los Santos Julián y Basilisa, en la localidad de Samos. Su antiquísima historia se remonta al siglo VI, fecha de su fundación bajo la regla de San Fructuoso. Desde este momento, ejercerá su jurisdicción sobre más de doscientas villas y quinientos lugares, por lo que era considerado uno de los centros monásticos más importantes de la época.

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