La II Guerra Mundial

Fecha: Fecha: 1-9-1939 - 2-9-1945



Comentario

El final de la I Guerra Mundial fue vivido con optimismo por los vencedores, especialmente por Reino Unido, Francia y Estados Unidos. Son los felices años 20, un periodo de crecimiento económico y búsqueda del hedonismo que se prolongará hasta finales de la década. Pronto, sin embargo, el mundo despertará de su estado de ensoñación. El gran crack económico de 1929 sumirá a las economías mundiales en una profunda depresión y, por si fuera poco, las heridas de la guerra no han sido bien cerradas.
Alemania fue castigada a pagar fuertes indemnizaciones y reparaciones de guerra, percibidas por la población como una deshonra. El caldo de cultivo propiciará el surgimiento de ideologías populistas, que hacen del nacionalismo su bandera. Así se hace con el poder Mussolini, en Italia, y más tarde Hitler, en Alemania. El ascenso de los fascismos italiano y alemán contó con una amplia base social, aprovechando el descontento de la población con la situación económica.
En 1939 ya está claro que va a producirse un grave conflicto bélico. La primera parte de la guerra tiene lugar en Europa y se desarrolla con rapidez. En septiembre de ese año Alemania ocupa el oeste de Polonia, mientras que la Unión Soviética invade la parte oriental. Ambos países firman un pacto que permite a la URSS expandirse hacia el oeste y ocupar parte de Finlandia. La agresividad alemana provoca que Francia e Inglaterra le declaren la guerra. En 1940, Alemania invade Dinamarca y Noruega. En mayo caen Holanda y Bélgica, obligando a las tropas aliadas a reembarcar en Dunkerke con dirección a Inglaterra. En junio, los alemanes toman París y Francia queda dividida en dos: una zona ocupada y otra, la de Vichy, bajo el gobierno títere de Pétain. Entretanto, en el Atlántico y el Mediterráneo se enfrentan las marinas alemana y británica, al tiempo que Inglaterra es sometida a un constante acoso aéreo.
En 1940 la guerra se extiende a los Balcanes. Italia lanza un ataque desde Albania sobre Grecia, y Alemania logra la adhesión de Hungría y Rumania, añadiéndose más tarde Eslovaquia, Bulgaria y Yugoslavia.
También en 1940 la guerra se traslada a Africa. En junio de ese año Italia entra en el conflicto y lanza desde Libia un ataque sobre Egipto, provocando la contraofensiva inglesa. Alemania envía refuerzos a Libia al mando del general Rommel. Los tanques de Rommel, el Afrika Korps, ganarán la partida a los aliados hasta la gran batalla, que se producirá en El Alamein en 1942.
Los efectivos de Rommel eran, el 1 de julio, dos Divisiones Panzer y la 90 Ligera, además de 9 italianas. Aunque en apariencia imponente, en realidad sólo disponía de 50 carros medios, 18.000 hombres y no más de 400 cañones. Las posiciones defensivas británicas comprendían una gran bolsa en El Alamein, más un buen número de tropas en Deir el Shein, Bab el Qattara y Naqb el Dweis. En total, los ingleses contaban con 40.000 hombres, 150 carros medios y unos 800 cañones, además de una aplastante superioridad aérea.
El 23 de octubre de 1942, Montgomery lanzó un ataque contra el flanco izquierdo alemán, muy bien defendido por cientos de miles de minas. Los alemanes contestaron, pero fueron incapaces de rechazar a los atacantes. Rommel mandó entonces reforzar las zonas atacadas, lo que dejó expuestas otras áreas de su línea. Montgomery aprovechó la ocasión para lanzar otro ataque el 1 de noviembre. Rommel, corto de provisiones, comenzó a retirarse. Había perdido la batalla.
Tras caer en El Alamein, los alemanes en retirada fueron perseguidos por los británicos a lo largo de la costa. El 7 y 8 de noviembre, el desembarco angloamericano en Marruecos y Argelia supuso la pérdida definitiva de Africa para las potencias del Eje.
Entretanto se luchaba también en otros frentes. En Asia, la expansión japonesa le había hecho enfrentarse a China. El ataque sorpresa sobre la base americana de Pearl Harbor es el primer paso para conquistar las Filipinas, las Indias Holandesas, Hong Kong, Singapur y Birmania. En respuesta, Estados Unidos y Gran Bretaña le declaran la guerra, contestando el poder japonés desde Australia, Midway y las Hawaii.
El 22 de junio de 1941 Alemania ataca a la Unión Soviética sin declaración previa de guerra. La ofensiva alemana, conocida como Operación Barbarroja, se produce a lo largo de tres frentes, contando con la ayuda de Hungría y Rumanía. En octubre de ese año los alemanes amenazan Moscú, que será sitiada. En marzo de 1942 Alemania ha ocupado buena parte del territorio soviético, y su objetivo principal será la conquista de los campos petrolíferos del Cáucaso y de la ciudad industrial de Stalingrado.
Stalingrado fue rodeada por las tropas del 6º Ejército de von Paulus y los blindados del 4º Panzer, en total 11 divisiones, 3 de ellas Panzer. Los rusos disponían únicamente de tres divisiones de infantería y dos brigadas de carros, encuadradas en los Ejércitos 62 y 64. Sólo el mantenimiento de la orilla oriental del Volga aseguraba una precaria línea de suministros y refuerzos.
El ataque alemán se inició con los intensos bombardeos de la artillería y la Luftwaffe. La ofensiva, aunque inicialmente exitosa, pronto chocó con la férrea resistencia soviética, en la que los T-34 enterrados demostraron su eficacia utilizados como piezas contracarro. El empuje alemán avanza a duras penas, dificultado por la artillería rusa situada en la otra orilla del Volga. El 18 de noviembre, prácticamente toda la ciudad está en manos alemanas.
Con los defensores al borde de su resistencia, a primeros de noviembre de 1942, el Stavka, Alto Mando soviético, lanza una gran operación a lo largo de un frente de 400 km para liberar Stalingrado y cercar al 6º Ejército alemán. A los cinco días de ofensiva se cierra la tenaza y 330.000 soldados alemanes son rodeados. En enero de 1943 se produce la rendición.
1943 será el año de inflexión en la guerra. En el verano, los aliados conquistan Sicilia y cae el régimen de Mussolini. En octubre los aliados ya han tomado Nápoles y, en enero de 1944, las tropas americanas desembarcan cerca de Anzio. La resistencia alemana en Monte Cassino no evita, sin embargo, la ocupación de Roma.
En 1944 las victorias ya caen claramente del bando aliado. Los soviéticos resisten y empiezan a empujar en dirección a Berlín, mientras los aliados prosiguen su avance en Italia y liberan los Balcanes. Tras el infierno de Stalingrado, el frente ruso se convierte para Alemania en una pesadilla, con el Ejército Rojo empujando hacia Berlín. En julio fracasa la última ofensiva alemana en Kursk. En septiembre, los rusos han alcanzado ya Varsovia. Para completar el cerco sobre Alemania los aliados deciden desembarcar en Francia. El lugar elegido es Normandía.
El peso del desembarco recayó en la Fuerza G, quien asaltó la playa conocida en clave como Gold. En la zona, las fortificaciones alemanas estaban bien defendidas, pero los británicos avanzaron fácilmente por su izquierda. En menos de una hora, los atacantes habían penetrado 2 kilómetros tierra adentro, desarticulando las defensas alemanas y ocupando, en el oeste, la localidad de Arromanches. A primeras horas de la tarde se habían alcanzado ya los 16 km.
En la playa llamada Juno por los aliados, la Fuerza J canadiense desembarcó a ambas orillas del río Seulles. La llegada de refuerzos permitió a los canadienses cruzar de un tirón la playa al este del río. Por la tarde, los canadienses se dirigían ya, por su derecha, hacia las carreteras de Bayeux a Caen y, por la izquierda, de Courselles a Caen. En la playa Sword, la Fuerza S avanzaba poco y mal, sufriendo numerosas bajas. Finalmente, los asaltantes tomaron la colina de Périers y lanzaron sus carros hacia los vacíos en las líneas enemigas, sin hallar oposición.
Tras el desembarco, las fuerzas angloamericanas se expandieron por el centro de Francia y Bélgica, liberando París. El 15 de agosto un desembarco en el sur, libera Tolón y Marsella. En diciembre los alemanes contraatacan en Las Ardenas para ocupar Amberes, pero fracasarán.
Entretanto, en el Pacífico las cosas tampoco van mejor para los japoneses. Mac Arthur gana terreno en las Salomón y Nueva Guinea. La derrota nipona en Midway y el desembarco americano en Guadalcanal marcan el comienzo de la ofensiva americana. En 1944 se ocupan los archipiélagos de las Gilbert, las Marshall y las Marianas. El cerco sobre Japón comienza a estrecharse.
A principios de 1945, ya estaba claro que Alemania tenía perdida la guerra. Acosada tanto desde el este como por el oeste, las derrotas del III Reich en Alemania y del fascismo de Mussolini en Italia serán sólo cuestión de meses. En enero comienza el avance del Ejército Rojo, mientras que los angloamericanos avanzan por el oeste en dirección al corazón de Alemania. En abril de 1945 las fuerzas alemanas en Italia capitularán y Mussolini será fusilado. El día 30 de ese mes Hitler se suicida y, el 4 de mayo, Alemania capitula.
Vencida Alemania, la derrota de un Japón cercado es sólo cuestión de tiempo. Conquistadas Filipinas y Birmania, en febrero de 1945 se produce el desembarco de Iwo Jima. El acoso americano se complementa con el bombardeo de ciudades niponas. El 6 de agosto EEUU lanza la primera bomba atómica, sobre Hiroshima, que produce más de 100.000 muertos, a la que sigue una segunda sobre Nagasaki.
Por primera vez en la Historia, el 15 de agosto de 1945, los japoneses escucharon la voz del emperador: Hiro Hito anunciaba la rendición por radio Tokio. El 2 de septiembre, a bordo del acorazado Missouri, Mac Arthur aceptaba la rendición formal de Japón. La Segunda Guerra Mundial, uno de los capítulos más sangrientos de la historia de la Humanidad, había concluido.

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