La I Guerra Mundial

Fecha: Fecha: 28-6-1914 - 11-11-1918



Comentario

En 1890 Guillermo II ascendió al trono alemán, destituyendo como canciller al anciano Bismarck. Con este cambio, la política exterior alemana se encaminó a la búsqueda de la hegemonía en el mundo, comenzando un proceso que finalmente llevará a la I Guerra Mundial.
Alemania se lanzó a la construcción de buques de guerra, lo que fue respondido por Inglaterra con el desarrollo de un nuevo tipo de acorazados, los Dreadnought, cuya velocidad y poder de fuego hacían que ningún acorazado de la época pudiera vencerles.
Por otro lado, el colonialismo impulsó los choques entre potencias, más aún desde la entrada en escena de Japón y Estados Unidos. Las rivalidades territoriales se fueron haciendo cada vez mayores. Francia y Alemania mantenían un duro enfrentamiento desde 1870, cuando la primera se anexiona la Alsacia-Lorena. Finalmente, el gigante turco, cada vez más débil, no puede evitar la penetración del Imperio austro-húngaro y de Rusia en los Balcanes, un foco de tensiones nacionalistas.
Los enfrentamientos entre países hacen que no tarden en formarse alianzas y bloques. Los llamados "Imperios Centrales", Alemania y Austria-Hungría, formarán una coalición a la que se unirán Bulgaria y Turquía. Además, las colonias alemanas de Togo, Camerún, el Africa Oriental, Africa del Sudoeste y la Micronesia aportan materias primas y el control de estratégicas posiciones.
Frente a ellos se sitúan Francia, Gran Bretaña y el Imperio Ruso. Se les sumarán Serbia y Montenegro, Bélgica, Italia, Grecia, Rumanía, Portugal y, en el extremo oriente, Japón. Los aliados cuentan con extensas colonias en el continente africano, Canadá, las posesiones inglesas en América, parte de la Península Arábiga, la India, Australia y enclaves del Sudeste asiático y Oceanía. Además, se sumarán a la alianza EE. UU., todos los países centroamericanos y caribeños, Ecuador, Perú, Bolivia, Uruguay, Brasil, Liberia, China, Mongolia, el Tíbet, Filipinas y el reino de Siam.
En un ambiente de gran tensión internacional, el 28 de junio de 1914 fue asesinado en Sarajevo el Archiduque Francisco Fernando, sobrino del Emperador Francisco José I y heredero al trono austro-húngaro. El atentado desencadenó una fatal serie de acontecimientos que desembocó en una guerra sin precedentes.
La Guerra comenzó inmediatamente. Alemania, encerrada entre sus dos enemigos, Francia y Rusia, se propuso atacar a la primera a través de Bélgica, esperando lograr una fácil victoria que le permitiera concentrarse después en el frente oriental. A finales de agosto de 1914 los alemanes se lanzaron hacia París. Las fuerzas francesas e inglesas se interpusieron para frenar el ataque alemán. La gran batalla se producirá en el Marne, entre el 6 y el 9 de septiembre.
Los alemanes dispusieron a sus tropas formando tres líneas de avance cuya intención era rodear París. Por su parte, los aliados dispusieron una línea defensiva con el 5º y 6º Ejército francés y el Cuerpo Expedicionario británico.
Los aliados, a la desesperada, decidieron iniciar ellos mismos el ataque. En la mañana del día 6 el 6º Ejército francés comenzó su avance. El 5º y el Cuerpo Expedicionario Británico aprovecharon para descargar todo su potencial y empujar sobre las líneas germanas. Con los alemanes resistiendo, el 6º Ejército francés estuvo a punto de caer, pero la llegada de 6.000 hombres de reserva inclinó la balanza a su favor. El comandante en jefe alemán, Moltke, se vio obligado a ordenar la retirada general.
La batalla del Marne, la primera de este nombre, segó las vidas de unos 250.000 franceses y alemanes, así como 12.000 británicos. Los aliados habían conseguido frenar a los alemanes, pero la situación era de empate táctico. Esto dio lugar a una larga guerra de trincheras que producirá miles de muertos, sin que ninguno de los adversarios consiga avances significativos.
Estancada la guerra en el frente occidental, en el oriental los rusos lanzaron a primeros de agosto un ataque imparable sobre Alemania, venciendo en Gumbinnen. Pero el avance ruso es detenido por las tropas del capitán general von Hindenburg. Rehechos los alemanes, a finales de agosto consiguieron la victoria en Tannenberg. El año 1914 se cierra con avances rusos en Austria-Hungría y con el fracaso de las tropas austro-húngaras en su ataque a Serbia.
1915 y 1916 son los años de la guerra de posiciones. Las naciones pusieron todo su potencial industrial al servicio de la guerra, lo que hizo que se alcanzasen una violencia y destrucción nunca antes vistas. Nuevas armas como granadas, lanzallamas, tanques, gases... incrementaron el horror de la guerra, pero llevó al frente occidental a un empate táctico.
En 1915 Italia entró en la guerra en el bando aliado, lo que abrió el frente alpino, entre Italia y Austria-Hungría. En Ypres, ese mismo año, los alemanes usaron por vez primera gases tóxicos. El horror de la guerra se manifestó con toda su crudeza en 1916 en Verdún, batalla que dejó más de 60.000 muertos sin avances significativos. En el Mar del Norte, Gran Bretaña activó el bloqueo sobre Alemania y se produjo la batalla naval de Jutlandia, de resultado incierto. En el frente oriental, Alemania avanza en 1915 sobre Polonia y Lituania, Austria conquista Serbia, y Bulgaria se une a los Imperios Centrales. Rumanía es rápidamente derrotada y se produce un desembarco francés en Grecia. En otros frentes, el ejército turco se adentra en el Cáucaso frente a los rusos, los británicos inician su avance desde Egipto, tomando Palestina y se produce un sangriento desembarco británico en Gallipoli, Turquía.
La guerra se estaba cobrando miles de vidas. El enorme costo que suponía luchar en tantos frentes, la amargura por su duración y las penalidades de la población civil hicieron cundir el pesimismo en todos los países. En Gran Bretaña comenzaron a sucederse las huelgas, mientras que en el ejército francés surgieron los motines y en Austria-Hungría florecieron las demandas nacionalistas.
En el frente occidental la guerra se encontraba estancada. En Verdún el número de bajas era terrible, con 315.000 franceses y 281.000 alemanes muertos. Los aliados decidieron poner fin a este pulso inútil lanzando un ataque de distracción. El lugar elegido fue un frente de 30 km al norte del río Somme. Desde Gommecourt hasta Montauban, los batallones aliados se desplegaron codo con codo, agrupados en el 3º, 5º y 4º Ejércitos británicos y el 6º Francés. Enfrente, los alemanes contaban con el poderoso 2º Ejército de von Below. Los británicos lanzaron un feroz ataque, que, el primer día, el 1º de julio de 1916, se saldó con 58.000 bajas. Los combates más encarnizados se produjeron en Montauban.
Montauban se encontraba defendida por cuatro líneas defensivas alemanas, bien parapetadas. Enfrente, los aliados británicos y franceses dispusieron dos líneas de ataque con lo más granado de sus batallones. La ofensiva comenzó con una fuerte preparación artillera.
Por el flanco izquierdo aliado, pronto los franceses tomaron las ruinas de Mametz. Todas las líneas aliadas avanzaron en masa, luchando cuerpo a cuerpo con las defensas alemanas, que no tenían más remedio que retroceder. El potente ataque lanzado por la 30 División británica consiguió tomar la línea defensiva alemana y avanzar 900 metros hasta Montauban, que fue ocupada a las 10,30 horas.
Los éxitos aliados, sin embargo, apenas produjeron frutos. Tras varios meses de combates, las primeras nevadas de noviembre precipitaron el fin de la ofensiva. A cambio de escasos avances de no más de 12 kilómetros, los británicos tuvieron 420.000 bajas, los franceses 200.000 y los alemanes en torno al medio millón. La batalla del Somme no había valido para nada.
1917 va a ser el año más decisivo de la guerra. La revolución soviética en Rusia provoca que abandone el conflicto y ceda grandes territorios a los Imperios Centrales. Al cerrar el frente oriental, Alemania concentra sus esfuerzos contra Francia, lo que motiva que Estados Unidos entre en el conflicto, enviando tropas en masa. Por otro lado, Grecia se suma al bando aliado y los británicos avanzan por Oriente Medio. La ayuda norteamericana propicia la contraofensiva definitiva de los aliados. Tras el ataque francés desde Grecia, Bulgaria firma el armisticio en septiembre de 1918, seguido por los de Turquía y Austria-Hungría.
Alemania está cada vez más arrinconada. Hindenburg y Ludendorff, cabezas principales del Reich, comunican al kaiser Guillermo II que la guerra está perdida. La conciencia de la derrota provoca la revolución en Alemania. El kaiser acaba por abdicar y huir a Holanda, proclamándose la República. El 11 de noviembre de 1918 Alemania pide la firma de un armisticio.
La Gran Guerra ha acabado, dejando millones de muertos, heridos e inválidos. A Alemania, considerada la gran culpable, las naciones vencedoras le impondrán en el Tratado de Versalles el pago de severas reparaciones y unas limitaciones muy restrictivas a su industria militar. El empobrecimiento de la población generará odio, creando un caldo de cultivo que estará en el origen de la II Guerra Mundial. Apenas dos décadas después, el mundo estará condenado a sufrir de nuevo los horrores de la guerra.

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