La arquitectura de la Secession

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Comentario

En los primeros años del siglo XX Viena se convirtió en el centro cultural más creativo de Europa. Los arquitectos del grupo de la Secession transformaron la fisonomía de la ciudad con sus peculiares trabajos.
Otto Wagner es el líder del movimiento. Si bien se había dejado seducir por el neobarroco, en la construcción de las estaciones del metropolitano incorpora su nueva visión de la arquitectura. Se emplean nuevos materiales como el hierro o el cristal, las formas se hacen más sencillas y la decoración ocupa un papel destacado en el aspecto final de la obra. En sus últimos trabajos apreciamos una mayor radicalización de su lenguaje, tendiendo a la pureza de líneas.
Josef Maria Olbrich será el creador de los temas ornamentales de la Secession: círculos, flores, pinjantes, temas que se extienden por toda Europa. En el edificio de la Secession, su obra más importante, destaca la cúpula central, realizada a base de hojas de laurel en hierro sobredorado, mientras que en la fachada triunfan las formas cúbicas y la ausencia de ventanas.
En un primer momento, Josef Hoffmann no renuncia a la decoración floral en muchas de sus casas. Sin embargo, con el tiempo en sus trabajos adquieren prioridad los volúmenes geométricos que, paulatinamente, van siendo más limpios, convirtiéndose en un claro precedente del racionalismo.
Esta depuración formal se pone de manifiesto en las obras de Adolf Loos. Sus teorías sobre la decoración se resumen en su famosa conferencia, Ornamento y delito, en la que razona que la ornamentación podía ser lícita en el estado salvaje del hombre, pero que en el estado de civilización actual era un auténtico crimen.
Estos artistas son la mejor imagen de una sociedad que, desgraciadamente, pronto se vio inmersa en los horrores de la Primera Guerra Mundial, llegándose incluso a pensar que esta Viena de la Secession fue sólo un espejismo.

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