El Friso Beethoven

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Comentario

Hacer un homenaje a Beethoven fue el motivo de la XIV Exposición de la Secession de Viena. Para este evento, Klimt realizó una de sus obras maestras: el Friso Beethoven, siete paneles pintados a la caseina sobre yeso. Para su ejecución, tomó como inspiración la "Novena Sinfonía" del gran genio alemán.
En el Anhelo de felicidad se representan los sufrimientos de la débil humanidad: el género humano apela al caballero, armado con una gran espada, como fuerza exterior, y a la compasión y la ambición como fuerzas interiores que impulsan al hombre a emprender la lucha por la libertad y la felicidad. Las dos figuras más cercanas al caballero se arrodillan y extienden sus brazos a modo de súplica; mientras la tercera, en pie, junta sus manos a la altura del pecho, en una actitud similar a sus compañeras.
En otro panel se encuentran Las fuerzas enemigas, contra las que debe luchar el caballero. El gigante Tifeo, con rasgos de simio, ocupa buena parte de la composición; a su lado observamos a sus hijas, las tres gorgonas, desnudas y cubiertos sus cabellos con serpientes. Sobre ellas se sitúan la Enfermedad, la Locura y la Muerte, simbolizadas como caras femeninas deformadas. En la zona de la derecha encontramos a la Lujuria -interpretada como una "femme fatale" que dirige su sensual mirada al espectador-, la Impudicia y la Incontinencia, representada ésta como una obesa mujer, con el torso desnudo, cubriéndose las caderas y las piernas con una rica falda de color azul y adornos dorados. Un poco apartada se sitúa la figura de la tristeza lacerante, una mujer de largo cabello negro, cubierta con velos del mismo color. Será esta parte del Friso la que coseche más críticas por parte de la prensa y del público.
El panel titulado El anhelo de felicidad encuentra su culminación en la poesía supone el momento definitivo de la composición. Las tres artes supremas nos conducen al coro de ángeles, integrado por tres filas de figuras femeninas vestidas con largas túnicas doradas, situado en un prado de brillantes flores. A continuación nos encontramos con el caballero, que se ha despojado de su armadura y se funde en un abrazo con una mujer, también desnuda; tras los amantes podemos observar un rosal, el sol y la luna. El beso significa en este conjunto el triunfo sobre las fuerzas hostiles. El premio de la victoria del caballero es el amor que le espera, personificado en una mujer.
Tras la exhibición, el friso se cortó en ocho piezas que fueron vendidas a coleccionistas particulares. En la actualidad vuelve a exhibirse en la Casa de la Secession.

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